Regulación emocional: ¿qué es y cómo funciona?

Actualmente, y cada vez con mayor frecuencia, hablamos de las emociones y las consecuencias que pueden tener en nuestra vida. Hablamos incluso de “problemas emocionales”, pero… ¿tenemos claro lo que son las emociones? ¿Cómo funcionan para poder dar lugar a esos problemas emocionales? En este artículo vamos a hablar de la regulación emocional: qué es y cómo funciona.

¿Qué son las emociones?

Las emociones siempre han sido muy complicadas de definir. Todos tenemos alguna idea, aunque un poco difusa, de lo que son las emociones, pero nos cuesta explicar y encontrar las palabras para definirlas de forma concreta y concisa. No es para menos. Si tratamos de buscar una definición de este concepto en la literatura es una tarea complicada y más aún, que sea común a varios autores.

Así, las emociones se entienden como el resultado de un proceso complejo en el que participan muchos y muy distintos ámbitos de nuestra mente, los cuales están en continua interacción. Es por ello por lo que las emociones se consideran tan complejas; los mecanismos que las generan son igual de complejos. A pesar de no encontrar una definición clara, lo que sí está claro es el papel tan importante que tienen para nosotros, incluso para la supervivencia.

El papel adaptativo de las emociones

Hoy en día, a pesar de nuestro ritmo de vida actual, no podemos olvidar que todas las emociones nos ayudan a sobrevivir. Por esto mismo, no hay emociones negativas o positivas, sino desagradables o agradables. Por ejemplo, cuando nuestros antepasados se encontraban con un depredador como podía ser un león, muy probablemente entre muchas otras emociones, sentirían ansiedad y miedo; emociones activadas para poder manifestar una respuesta de lucha o huida que garantizara la supervivencia.

Siendo así, ¿se pueden calificar esas emociones como emociones negativas? La respuesta es no; no se pueden considerar negativas cuando nos ayudan a sobrevivir. Las emociones tienen un papel adaptativo muy importante y juegan un rol clave en nuestro día a día. Aunque actualmente las amenazas son más sutiles o resultan inadvertidas en comparación con el ejemplo anterior.

Así, ante determinadas situaciones vitales que provoquen un impacto emocional alto, resultará importante poder gestionarlas y regularlas de manera correcta para no caer en ciertos problemas emocionales.

Problemas emocionales: La regulación emocional

Los problemas emocionales abarcan un amplio y diverso rango de síntomas clínicos significativos donde los procesos de regulación emocional juegan un papel muy relevante. Ante la aparición de determinados problemas emocionales el papel de la regulación emocional puede parecer algo intuitivo y sencillo de lograr. Sin embargo, es más complejo por lo que es interesante que aprendamos un poco más sobre la regulación emocional.

regulacion emocional

¿Qué es la regulación emocional?

La regulación emocional hace referencia a qué es lo que hacemos con esas emociones, es decir, cómo las regulamos. La regulación emocional se define como aquellos mecanismos y procesos que ponemos en marcha ante la aparición de una emoción intensa al sentirnos amenazados o en peligro, ya sea a nivel personal, social o cultural. Así, al hablar de regulación emocional nos estamos refiriendo a diferentes procesos involucrados y que se pueden diferenciar en distintas fases temporales. Veamos en primer lugar los procesos que implica, y a continuación, las fases temporales en las que se desarrolla.

Procesos involucrados

Para poner en marcha la regulación emocional intervienen cuatro procesos.

  1. Proceso de identificación. Se encarga de reconocer la situación en la que nos encontramos y evaluarla para tomar la decisión general. Si se va a llevar a cabo la regulación o no. Para esa toma de decisión se basa en el resultado de experiencias pasadas.
  2. Proceso de selección. Una vez se ha decido regular las emociones, este proceso se encarga de seleccionar qué estrategia de regulación emocional se va a poner en marcha.
  3. Proceso de implementación. Con la decisión de regular y de seleccionar la estrategia ya tomada, en este proceso se decide qué táctica se va a usar para poder implementar de forma adecuada la estrategia de regulación escogida.
  4. Proceso de monitoreo. Aquí se evalúa la puesta en marcha de todos los procesos anteriores para realizar los cambios que sean necesarios si no se está consiguiendo una regulación emocional exitosa. Para ello se realiza un reajuste que cambie de estrategia detenga la regulación si fuese necesario.

Fases temporales

  • Fase de selección de la situación, fase en la que dirigimos nuestros esfuerzos en tratar de cambiar por completo el curso de la situación en la que nos estamos viendo involucrados. Así tratamos de evitar las emociones desagradables que nos está haciendo sentir. A pesar de que, como hemos visto anteriormente, ser desagradables no quiere decir que no sean útiles y adaptativas en determinados momentos.
  • Fase de modificación. Esta hace referencia a los intentos de cambiar o modificar las características de la situación, como  acortar el tiempo que nos exponemos a la misma.
  • Fase del despliegue atencional, en la que pasamos de intentar cambiar las características externas de la situación a modificar aspectos internos que nos competen a nosotros mismos. Por ejemplo, tratar de distraernos dirigiendo nuestra atención a otra cosa.
  • Fase de cambio cognitivo. Esta fase implica cambios internos más profundos como tratar de reevaluar la situación de otra forma, darle otro significado para que no sea tan aversiva o desagradable.
  • Fase de modulación de respuesta, que hace referencia a intentar cambiar, modular o modificar nuestro comportamiento o conducta.

De esta manera, se identifican estas fases temporales en las que el proceso de regulación emocional puede ser modificado para un mejor resultado. Es por ello por lo que cuando no regulamos la respuesta emocional de forma adecuada, ya sea durante los procesos o en alguna de las fases, pueden aparecer una serie de dificultades que, si se mantienen en el tiempo, pueden dar lugar a problemas emocionales o incluso conducir a sintomatología clínica. De ahí la importancia de identificar esta situación, gestionarla adecuadamente y solicitar ayuda psicológica para tu bienestar emocional y mental si fuera necesario.

 

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