¿Agresividad o Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo?

¿Qué es el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo?

El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (TDDEA) es un trastorno de depresión que tan solo lo padece la población infantil y adolescente. Estos últimos en menor proporción.

El individuo tiene constantes comportamientos de cólera donde se producen gritos, berrinches, arrebatos y conductas violentas hacia objetos o personas. Estos comportamientos agresivos son desproporcionados como respuesta a la situación vivida por el niño/adolescente. Por ejemplo, que le digan a Pablo que haga los deberes, y que éste le responda con gritos, insultos y agresión física.

Este trastorno además de suponer un gran sufrimiento para el niño/adolescente que lo padece, también lo pueden sufrir los familiares, profesores y compañeros del aula. Además, si este trastorno no se trata a tiempo, en la vida adulta las conductas agresivas comienzan a ser sustituidas por otros síntomas de ansiedad o depresión.

Ejemplo de Pablo

Pablo tiene 11 años de edad, y lleva desde los 9 teniendo conductas relacionadas con las faltas de respeto y la agresividad. Sus padres desesperados lo llevan a un psicólogo porque comentan que la convivencia diaria con su hijo es insoportable. Pablo insulta a sus progenitores, rompe todo tipo de objetos o incluso agrede a sus compañeros de clase cuando la situación no es la que él desea. Estos episodios ocurren un mínimo de 5 veces por semana, además los familiares, maestros y compañeros comentan que fuera de esos episodios agresivos, Pablo está casi todos los días y durante la mayor parte del tiempo irritado. 

¿Cuáles son las causas?

En la actualidad, diferentes estudios han demostrado que un 75% de pacientes con este trastorno tenían antecedentes familiares que padecían de una mala salud mental. En estos familiares, el trastorno de depresión mayor era el más común, seguido del TDAH, y en último lugar los trastornos de ansiedad.

También se ha observado, que los progenitores de niños que padecen de este trastorno son más hostiles y críticos en la relación con sus hijos.

¿Cómo saber si un niño o adolescente padece de un trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo?

El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo se caracteriza por conductas de ira extremas de forma repetida. Estas conductas se manifiestan verbalmente (gritos e insultos) y/o agresión física tanto a personas como a objetos, de manera desproporcionada como respuesta al descontento del individuo por la situación vivida.

Las conductas de ira extremas las realiza el individuo una media de tres o más veces por semana. Además, durante la ausencia de estas conductas agresivas, el niño/adolescente tiene un estado de ánimo muy irritable o irritable.

El estado de ánimo irritable y las conductas de ira extremas tienen que tener una duración de 12 o más meses. De todo este tiempo, si el individuo está tres o más meses consecutivos sin los síntomas descritos, no se diagnosticaría con este trastorno.

El estado de ánimo irritable y las conductas de ira extremas se tienen que dar en dos de tres contextos (es decir, en casa, en la escuela o con los compañeros) y de forma grave como mínimo en uno de estos contextos.

El individuo no puede tener menos de 6 años o más de 18 para ser diagnosticado por primera vez con este trastorno de depresión, pero los síntomas comienzan por lo general antes de los 10 años. Además, los síntomas no se pueden atribuir a sustancias , ni tampoco a una afección física o neurológica.

¿Cuál es el mejor tratamiento para este trastorno de depresión?

La terapia cognitiva-conductual ha demostrada tener gran eficacia con el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo. El modelo de intervención a seguir sería el siguiente:

  • Estrategias de aprendizaje en el manejo de la conducta.
  • Estrategias en el manejo y afrontamiento de situaciones estresantes.
  • Reestructuración cognitiva: identificar pensamientos automatizados que están generando problemas al menor para cambiarlos por otros más adaptativos y saludables.
  • Técnicas operantes: mediante el refuerzo positivo, la extinción y la sobre corrección el menor aprende a que ciertas conductas producen consecuencias tanto positivas como negativas.
  • Técnicas de autocontrol: se realiza un programa de autocontrol que reducen las conductas impulsivas del menor. Esta técnica le ayuda a entender a que ciertas conductas le producen un beneficio a corto plazo, pero a largo plazo todo lo contrario. De esta manera, aprende a tener paciencia y a manejar la frustración.
  • También, hay que resaltar la importancia de una psicoeducación del terapeuta a los progenitores del menor, ya que es de vital importancia que exista una relación estrecha entre ambos con el objetivo de sincronizar el trabajo realizado en consulta al contexto de una psicoeducación en casa.

Si el comportamiento de un menor se asemeja a las conductas descritas en este artículo, se aconseja acudir a un profesional de la psicología. En PsicoAbreu contamos con un equipo de psicólogos en Málaga y Antequera con experiencia en el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo.

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