Te sientes triste, desesperado, aislado y solo aparece por tu mente suicidio. En este artículo te ayudaremos a comprenderlo y a encontrar otras salidas. Si identificas alguno de los elementos mencionados en este artículo, no dudes en buscar ayuda cuanto antes y, en el caso de que se trate de alguien de tu entorno, acércate a esa persona y pedid ayuda juntos. Veamos cómo llevar esta situación hasta conseguir tu bienestar.

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El suicidio

Todos sabemos que significa la palabra suicidio, pero según el Instituto Nacional de Estadística, el suicidio se encuentra entre las primeras causas de muerte no naturales. No hay que olvidar que por cada consumación de suicidio se producen varias tentativas.

Hay que diferenciar entre las conductas y la ideación:

  • Las conductas son actos que acercan o consumen la idea de suicidio.
  • Ideación son pensamientos recuentes sobre el tema de muerte, suicidio, hacerse daño etc. Éstos aumentan la probabilidad de realizar el suicidio.

Respecto a la ideación y conducta suicidas están muy estigmatizadas, provocando que la persona que lo sufre no comunique sus pensamientos o ideas, aumentando así el riesgo de consumación.

¡Importante!

Tener pensamientos suicidas no significa directamente que se produzca el suicidio, pero si es un gran factor de riesgo.

Factores de riesgo del suicidio

No solo está compuesto por un solo factor, sino que se forma un resultado multicausal.

A continuación veremos diferentes factores de riesgo que puede aumentar el peligro de acción suicida. No olvidemos, como se mencionó anteriormente, que el suicidio es un resultado multicausal; la presencia de uno o varios factores no lleva a la conclusión directamente de suicidio.

Factores de riesgo generales

  • Edad. Existe un mayor riesgos en jóvenes con edades entre los 15-34 años y personas mayores a partir 65 años.
  • La soledad. Es un factor considerable en personas que sufren aislamiento social por diferentes circunstancias (situación sentimental, familiar o con sus amigos)
  • Situación laboral. Despidos, desempleos, desahucios etc. pueden provocar un gran impacto en la persona y su decisión de finalizar su vida.
  • Profesión. Trabajos con altos niveles de estrés, exigencia y responsabilidad conforman un gran estresor y mayores riesgos.
  • Conductas suicidas previas.
  • Hechos vitales importantes y una alta vulnerabilidad de base.
  • Desesperanza.
  • Desarrollar solo una parte de la vida personal o profesional. Si la parte seleccionada para desarrollar sufre cambios negativos, la persona se verá desbordada y desamparada. 
  • Trastornos como esquizofrenia, depresión o abuso de alcohol y sustancias.

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Factores de riesgo en infancia y adolescencia

En esta etapa se produce el desarrollo de la persona, por lo que se resaltará factores de riesgo sociales.

  • No sentirse aceptado por sus iguales.
  • Exclusión social.
  • Abuso de sustancias o alcohol.
  • Ambiente familiar desestructurado.
  • Entorno familiar de consumo,  comportamiento antisocial o depresión.
  • Abusos sexuales.
  • Clima escolar negativo.
  • Redes sociales. En este campo, si el menor se encuentra en una situación de vulnerabilidad, favorece la comparación con modelos o ideas poco reales.
  • Bullying.
  • Ciberullying.
  • Chantajes por el grupo de iguales.

Factor de riesgo de suicidio en la adultez y vejez

  • Depresión.
  • Pérdida de cualidades y facultades.
  • Factores médicos. Enfermedades crónicas, dolorosas o incapacitantes.
  • Abuso de alcohol o sustancias.
  • Trastornos crónicos del sueño.
  • Factores psiquiátricos. Esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad etc.
  • Factores personales. Altos niveles de impulsividad, agresividad y baja tolerancia a la frustración.
  • Muerte de seres queridos.
  • Aislamiento y sentimiento soledad.
  • Dificultad para acceder a atención sociosanitaria especializada.

Además de estos factores de riesgo, es importante señalar los mitos que envuelven la problemática. Éstos provocan daño, tanto a la persona afectada como a la sociedad, al no entender la situación adecuadamente y poner rápidamente los medios necesarios para su prevención.

Mitos de la conducta suicida

“Es mejor no hablar de suicido, se puede alentar a su realización”

Como nos ha enseñado la historia, la educación es la mejor forma de prevención. Al hablar de suicidio, el resultado que se obtiene es que la persona que está en esa situación vea una oportunidad para poder hablar o ver otras alternativas.

“Solo quiere llamar la atención, no tiene intención de nada”

Un individuo que llega a esta conclusión, es una persona que está pasando por un momento muy doloroso; se siente perdido. No sabe gestionar lo que ocurre a su alrededor. Simplemente es una persona sufriendo y pidiendo ayuda.

“La persona suicida lo hace porque no tiene claro”

Estas personas se encuentran “en un callejón sin salida”. No ven otra alternativa o forma para poder resolver todo lo que les está pasando. Es una lucha interna entre el deseo de vivir y el cansancio de que nada le funciona.

“Las personas que se suicidan tienen algún tipo de trastorno mental”

El suicidio no implica tener un trastorno mental. Está relacionado con la desesperanza, la falta de herramientas para enfrentarse a la situación, el sentimiento de infelicidad etc.

“La persona suicida es un cobarde o un valiente”

No se trata de cobardes o valientes; estamos hablando de vidas humanas. Estamos hablando de personas que se encontraron en un cierto momento de su vida que les sobrepasó; no veían otra alternativa.

Todos estos mitos nos alejan de la empatía y la comprensión hacia el sufrimiento que vive el individuo y que acaban perpetuando el problema.

¿Qué hago sí me encuentro en esta situación?

El primer paso es comunicarlo a alguien. Debes encontrar la asistencia de un profesional que te ayude y te guíe.

La necesidad de buscar ayuda profesional

Nuestro objetivo es tu bienestar y seguridad, así que trabajaremos de forma conjunta para conseguir los siguientes puntos.

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  • Identificar señales de alerta que te ponen en peligro.
  • Seleccionar apoyos de confianza.
  • Facilitación de recursos y canales especializados.
  • Pautas de protección.
  • Identificar y desarrollar tus fortalezas.
  • Plan de seguridad. Se crea de forma conjunta para situaciones de riesgo o crisis.
  • Identificar orígenes de la situación actual.
  • Desarrollo de herramientas para enfrentarte a las diferentes situaciones vitales, nuevas o ya conocidas.

Si al leer este artículo te has sentido identificado o identificada o conoces a alguien que cumple o sufre las situaciones descritas anteriormente, busca ayuda profesional.

Eres importante, estamos aquí  para acompañarte y apoyarte.

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