Las redes sociales se han convertido en un accesorio más de nuestro día a día. Son un poderoso medio de comunicación que nos permite estar actualizados y en contacto con otras personas. Entre ellas, Facebook e Instagram se han convertido en un potente canal con una gran influencia en la población, sobre todo en los adolescentes, que son quienes más utilizan estas plataformas.

Estas redes nos permiten compartir fotografías y publicaciones, ver las de otras personas, dar “likes” y hacer comentarios… entre otras cosas.  En un primer momento todo pueden parecer ventajas, ¿verdad? Pero estamos constantemente expuestos a las opiniones, comentarios, críticas… de los demás, y a la imagen que nos venden sobre su estilo de vida y apariencia física, retocada en ocasiones con efectos o filtros.

Ante todo esto… ¿Qué papel tienen las redes sociales en la construcción y satisfacción con nuestra imagen corporal?

Empecemos por aclarar este concepto.

¿Qué es la imagen corporal?

En muchas ocasiones, cuando hablamos de imagen corporal, asociamos este concepto a la forma real de nuestro cuerpo. Sin embargo, la imagen corporal no es la imagen que aparece en el espejo o en una fotografía. Es la percepción, sentimientos y emociones que tenemos en relación a nuestro cuerpo. Esta imagen, que consideramos como “real”, es una visión subjetiva puede ser o no cierta.

La percepción que tenemos sobre nuestro cuerpo no es algo estático, sino que vamos construyéndola a lo largo de nuestra vida. A medida que vamos creciendo, vamos creando una imagen corporal más sólida y con un mayor número de matices. Esta construcción se verá influida por las situaciones y experiencias que vivamos en nuestra vida.

La adolescencia es la etapa de desarrollo en la que más vulnerables somos a los mensajes y comentarios que podamos recibir relacionados con el aspecto físico. Vamos a ir creando una serie de ideas, pensamientos y emociones en relación a la silueta corporal. Esto estará influenciado, entre otras cosas, por los estereotipos asociados a las características físicas y a los cánones de belleza que frecuentemente se nos presentan como “ideales”. Además, suelen mostrarse asociados al éxito, perfección y poder.

Si al comparar la imagen que hemos creado sobre nuestro cuerpo y que consideramos como “real” con la que vemos como “ideal”, percibimos una gran diferencia, desarrollaremos juicios, sentimientos y pensamientos en torno a nuestra imagen corporal que nos resultarán desagradables y afectarán a nuestra autoestima.

¿Cómo influyen las redes sociales en nuestra imagen corporal?

Existe una gran variedad de medios de comunicación, entre los que nos encontramos los programas de televisión, publicidad y redes sociales. Todos estos son una potente fuente de información y constituyen un factor relevante en la construcción de nuestra imagen corporal. A través de ellos se muestra constantemente la imagen de la “perfección corporal” y se vende el culto a la delgadez.

Aquí, las redes sociales, como Instagram o Facebook, juegan un papel muy importante ya que, en muchas ocasiones, se convierten en el escaparate de “belleza” a través de las imágenes que se comparten.

Diariamente, utilizamos las redes sociales para subir imágenes, ver las fotografías y publicaciones de otras personas, conocidas o famosas, e interactuar con ellas. A través de estas plataformas recibimos un bombardeo constante de información relacionada con el aspecto físico. Información que viene acompañada de una retroalimentación que nos “indica” qué es lo aceptado o atractivo en la sociedad. Esta retroalimentación se esconde detrás de los “likes” y comentarios que recibimos en cada foto que subimos y que puede llevarnos a compararnos con los demás.

¿Qué consecuencias tiene?

Si el resultado de la comparación nos deja en una buena posición puede conllevar un aumento de nuestra autoestima y satisfacción corporal. Sin embargo, al comparar nuestra imagen corporal con otras, tendemos a hacerlo con aquellas que se asemejan a las características que en la sociedad nos muestran como “ideales”.

Esto puede generar expectativas inalcanzables que afectarán a nuestra autoestima e irán acompañadas de emociones como la vergüenza, culpa y/o ansiedad por no cumplir con ese canon de belleza. Además, aumentará la atención y el control sobre nuestro cuerpo, peso y alimentación. Todo esto nos llevará a buscar la manera de cumplir esas expectativas, sea de la forma que sea, para sentirnos realizados y aceptados en la sociedad.

Esto aumenta el riesgo de problemas y trastornos psicológicos, entre los que nos encontramos los Trastornos de la Conducta Alimentaria, donde la insatisfacción y/o alteración de la imagen corporal y la baja autoestima son unas de sus características principales.

¿Te has sentido identificado con estas características? Si es así, recuerda que en PsicoAbreu contamos con un equipo de profesionales especialistas que pueden ayudarte. ¡No dudes en contactar con nuestros psicólogos en Málaga!