El síndrome de la niña buena o sobreadaptación

En una clase de primaria, entre todo el alboroto habitual, en una de las mesas vemos a una niña que observa al resto sin moverse de su sitio. No da un ruido, no se mete en problemas. De hecho, las pocas veces que advertimos su presencia, la encontramos ayudando a sus compañeros o participando en clase. No quiere molestar, no quiere hacer algo que enfade a la profesora o ponga triste a alguno de sus compañeros. Más de una vez ha escuchado a sus padres y a su maestra decir con alegría eso de que “es una niña muy buena” y que “nunca ha roto un plato”, así que se imagina que eso es lo que tiene que hacer porque es lo que se espera de ella. ¿Te suena? Se trata del síndrome de sobreadaptación.

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Viendo esta escena, podría dar la impresión de que no hay nada de malo en ella. Como sociedad, apreciamos mucho la generosidad, la bondad, el sacrificio, el compromiso… Ciertamente, estos valores nos benefician a todos como conjunto. Sin embargo, cuando no se complementan con un correcto desarrollo del amor propio, pueden desembocar en una forma muy perjudicial de relacionarse con los demás y con uno/a mismo/a. La niña de nuestro ejemplo podría llegar a sentirse excesivamente responsable del bienestar de los demás y exigirse perseguir un ideal de perfección imposible de alcanzar.

¿En qué consiste el síndrome de sobreadaptación?

A pesar de su nombre, es importante mencionar que no se trata de un trastorno en sí mismo, sino más bien de un perfil concreto que puede dar lugar a algunos problemas. Suele tratarse mayoritariamente de mujeres, las cuales presentan una gran necesidad de complacer a los demás junto a una muy alta autoexigencia. Estas características se evidencian a través de:

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  • Incapacidad para decir NO, dejando de lado sus propias opiniones y necesidades. Han aprendido que las necesidades y emociones de los demás están por encima de las suyas, por lo que no se ven con el derecho de poner límites. Complacer es más importante.
  • Reprimir el enfado y evitar el conflicto. El miedo a herir a otros, sumado a la necesidad de mantener la imagen de buena persona, hace que les resulte muy aversivo confrontar y luchar por sus propios derechos.
  • Dificultad para tomar decisiones. Amoldarse siempre a la opinión externa imposibilita desarrollar y explorar su propia identidad. Esta falta de autoconocimiento genera mucha inseguridad e indecisión a la hora de elegir sin contar con el criterio de otra persona.
  • Fallar no es una opción. En el fondo reside un gran miedo a decepcionar al entorno, lo que les impide sentir la libertad de equivocarse. Cualquier atisbo de error conlleva un machaque interno plagado de exigencias.
  • No salirse del molde. Para estas personas es muy importante obedecer las normas y cumplir un alto perfil de excelencia en todas o al menos algunas de las áreas de su vida (académica, social, laboral, de pareja…). Después de todo, cumplir las expectativas de los demás es primordial.

Consecuencias del síndrome de la niña buena

No es de extrañar que todo esto cause un alto grado de malestar. Concretamente, las personas que sufren el síndrome de sobreadaptación suelen experimentar:

  • Ansiedad cuando otros están mal, sea a causa de ellas o no, ya que intentan responsabilizarse de que todo el mundo esté bien y feliz. A esto se le suma la sobrecarga a la que se someten para poder mantener el exigente perfeccionismo.
  • Mucha culpa cuando intentan poner límites. Mirar por su propio bienestar no les alivia, sino que les causa un fuerte sentimiento de culpa por no sentirse merecedoras, o simplemente por no estar priorizando a otras personas.
  • Tristeza. Aunque en ocasiones se encuentre muy enterrada, suele haber una aflicción interna por no sentirse como alguien valioso. La falta de amor propio es lo que empuja a buscar la aprobación y complacencia externas, pero paradójicamente nunca resulta ser suficiente para valorarse.

Dado este caldo de cultivo, es más que probable que se generen problemas más profundos como pueden ser Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), trastornos psicosomáticos, relaciones de abuso o dependenciadepresión o cualquier tipo de trastorno de la ansiedad.

¿Cómo podemos solucionarlo?

La educación es crucial, tal y como hemos querido plasmar en el ejemplo, para evitar que se desarrollen estos perfiles. Por supuesto, no se trata de demonizar la generosidad o la empatía, sino más bien de complementar esos valores con un buen desarrollo de autoestima y de habilidades asertivas para defender sus derechos y límites.

Pero, ¿Qué hacemos cuando ya hemos interiorizado esta idea de “niña buena”? Si este es tu caso, la terapia psicológica te puede ayudar. En ella creamos una nueva manera de relacionarnos con nosotros/as mismos/as y con los demás, aprendiendo a:

    • Identificar y gestionar nuestras emociones
    • Poner límites y defender nuestros derechos
    • Enriquecer la autoestima
    • Dejar de alimentar dinámicas perjudiciales
    • Poner a prueba las creencias internas que nos limitan

¿Te gustaría salir del bucle de la sobreadaptación y empezar a cuidarte? En PsicoAbreu estaremos encantados de guiarte en el proceso. El camino que lleva al amor a uno/a mismo/a es largo y difícil en ocasiones, pero una vez que das un paso, ya no hay marcha atrás. Y te aseguramos que merecerá la pena. ¿Te animas?

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