Los trastornos de la conducta alimentaria durante la Navidad

Llegamos a fechas navideñas, donde se incrementan considerablemente las comidas y cenas típicas de la fecha. Como bien sabemos, nuestra vida social, de una forma u otra, gira en torno al ámbito alimentario. Esta época puede ser especialmente compleja para aquellas personas que sufren de un trastorno de la conducta alimentaria, pudiendo llegar a sentirse presionadas por ingerir más comida de lo habitual o, por el simple hecho de tener que comer en público.

No podemos olvidar que, además, este año partimos de una situación emocional complicada para todos, debido a la pandemia mundial a la que nos enfrentamos.

Aquellas personas afectadas por un TCA (trastorno de la conducta alimentaria), han visto incrementada su sintomatología, habiéndose duplicado las demandas de intervención y ayuda para afectados a lo largo de estos meses.

El confinamiento, las restricciones de movilidad, la incertidumbre e inquietud por el mundo laboral y académico, entre otras, han intensificado el estado de alerta y ansiedad sufrido por los pacientes TCA.

Es importante clarificar que, independientemente del tipo de trastorno alimentario que sufra la persona (anorexia, bulimia, trastorno por atracón, diabulimia…), ésta tiene una relación de amor odio con la comida. Por lo que debemos entender que la exposición directa a grandes cantidades de alimentos puede ocasionar alteraciones en el estado de ánimo y de la conducta.

Como familiares y/o amigos… ¿Qué podemos hacer para que la persona que sufre un trastorno alimentario se encuentre cómoda en una comida o cena navideña?

Evitar los comentarios innecesarios sobre el cuerpo y la cantidad de comida que ingiere la persona.

Todos sabemos perfectamente en qué estado físico nos encontramos y qué comemos. No necesitamos que nadie nos recuerde que padecemos un trastorno alimentario, ni que nadie nos adoctrine sobre cómo se supone que debería verse nuestro aspecto.

Evitar los comentarios sobre las calorías que puedan tener o no ciertos productos.

Todos conocemos, en mayor o menor medida, el contenido calórico de ciertos productos. Debemos recordar que las personas afectadas por un TCA suelen mostrarse inquietas ante alimentos que puedan engordarles con mayor facilidad, por lo que son perfectamente conscientes de que algunos de los productos servidos en las comidas o cenas navideñas son altamente calóricos. Con lo cual, a priori, tenderán a evitarlos.

Ayudar al afectado con su menú navideño.

cena

Si la persona sigue un patrón alimentario recomendado por especialistas sanitarios, debe continuar con ella durante la Navidad. Podemos involucrarla en la ejecución del menú para que se sienta cómoda sabiendo qué va a comer o cenar.

No debemos imponer al paciente que coma nada que no desee.

La persona podrá añadir nuevos alimentos a su menú si así lo desea, pero no debemos, bajo ningún concepto, imponerle qué o cuánta cantidad debe comer. Ya es suficiente el nivel de estrés que puede generarle el simple hecho de tener que enfrentarse a una comida o cena tan copiosa y con invitados presentes.

Servir de forma individual.

Sería recomendable que la persona afectada por un trastorno alimentario tuviese un plato único tanto para la comida principal como para el postre. Si se encuentra cómoda y segura de sí misma, cogerá algo de los entrantes o entremeses sin necesidad de que le invitemos a comer de estos productos.

Acompañar durante todo el proceso.

Nuestro familiar y/o amigo necesita de nuestra comprensión y acompañamiento emocional, es decir, debemos ser su zona de confort. Debe percibirse parte del núcleo familiar/social, aunque su ingesta sea distinta del resto.

Refuérzalo positivamente.

Gratifica su esfuerzo con gestos y palabras positivas. Para un paciente con una patología psicológica relacionada con la alimentación, la Navidad es todo un reto que superar. Ayúdale a ser resiliente. No juzgues su conducta. La persona no ha elegido tener esta patología.

Ayúdale a no perder el control.

Sería recomendable no ponerle delante bandejas de dulce o grandes cantidades de comida a su fácil acceso. Puede no llegar a gestionar qué come en estos almuerzos o cenas generando una falsa sensación de seguridad que después se convertirá en culpabilidad y en un posible efecto rebote.

Como se puede apreciar, todos estos tips son recomendaciones genéricas que pueden verse modificadas por los especialistas en salud mental que lleven el tratamiento de la persona con una de las nombradas afecciones. Por lo que, si te surge cualquier duda, te aconsejamos que no dudes en pedir ayuda y asesoramiento a tu psicólogo o psiquiatra de referencia.

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