Construye una buena autoeficacia: ponte a prueba

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En la sociedad actual muchas personas creen tener una buena autoestima, fuerte y sólida, formada por las experiencias que van acumulando en el tiempo, las cuales son experiencias cargadas de aspectos enriquecedores. Sin embargo, en determinadas ocasiones, a la hora de enfrentar una situación dudan de su capacidad o valía personal, aunque dispongan de todos los recursos necesarios, es cuando hablamos de autoeficacia.

¿Me veo capaz o no me veo capaz?

Dentro de los pilares que componen o forman la autoestima; la autoeficacia es uno de ellos. Cuando hablamos de este pilar nos referimos a la convicción y confianza a la hora de alcanzar resultados, conseguir metas u objetivos exitosamente.

Las personas con alta autoeficacia se proponen metas sólidas. Este tipo de personas son perseverantes y tenaces ante los imprevistos o problemas que puedan aparecer. En cambio, las personas con una baja autoeficacia creen que nos son capaces. Por lo tanto, este tipo de personas se adentran en un círculo vicioso en el que los retos personales serán mínimos y ante el primer problema u obstáculo lo acabarán dejando, conllevándole el que se sientan fracasados y generándoles estados de ansiedad y depresión.

Causas de una baja autoeficacia

  • La percepción de que ya nada puede hacerse: Cuando hemos experimentado una serie de fracasos continuos, la capacidad de lucha se ve disminuida. Esto dará lugar a no percibir la posibilidad de obtener éxito y generará un estado de desesperanza creando sintomatología ansiosa  y/o depresiva.
  • El locus de control: Dependiendo de donde ubiquen el control de su conducta las personas se pueden dividir en externas e internas.
    • Externas: Este tipo de personas piensan que su conducta la manejan causas que escapan a su control como, por ejemplo: la suerte, los astros y el destino. Normalmente se muestran de forma negativista y fatalista con pensamientos como “nada puede hacerse” o “para qué intentarlo”.
    • Internas: Sitúan el control dentro de ellas mismas. Ellas son las que dirigen su conducta y son las responsables de lo que ocurra. Son personas perseverantes y seguras que luchan por lo que quieren conseguir.
  • Los estilos de atribución: Las personas normalmente cuando nos encontramos frente a situaciones de fracaso o éxito tendemos a hacer interpretaciones sobre las causas de por qué se dio el hecho en cuestión. Es decir, intentamos buscar explicaciones causales para entenderlo. Las personas con un estilo atribucional negativo se sienten responsables de los fracasos y no de los éxitos. En cambio, las personas con un estilo atribucional racional y optimista interpretan las situaciones mas objetivas y se harán responsables de los fracasos y de los éxitos.

Cómo aumentar la autoeficacia en uno mismo

Suprimiendo de nuestro discurso diario el “No soy capaz”.

Cada vez que nos expresamos estas palabras nos frenamos a nosotros mismos. Un ejemplo de ello es el siguiente:

Un atleta llevaba tiempo preparándose para una competición en la que estaba en juego una medalla de oro. El atleta estaba en plena preparación física y había llegado a la marca deseada. Pero, el día de la competición, mientras la estaba realizando le aparece en su mente la duda: ¿Seré capaz? Esta duda crece y se mantiene, su mente capta este mensaje y bloquea e inmoviliza los músculos de su cuerpo, por lo que finalmente el atleta no consigue llegar a la marca confirmando la duda “No soy capaz”, pero no porque no cuente con las habilidades o capacidades.

No basarse sólo en los recuerdos o experiencias malas.

Cuando tenemos una visión negativa de nosotros mismos nuestra mente se alimenta de los recuerdos y solo nos aporta lo malo y no lo bueno. Si la autoeficacia es baja, los fracasos estarán más presentes en la memoria que los éxitos.

Por lo tanto, dedica tiempo a activar la memoria en positivo. De esta forma evocarás en tu mente información acerca de ti mismo que no estaba presente en tu memoria, como por ejemplo: actos de valentía, balance de los retos y objetivos conseguidos, cosas positivas que hiciste con tu vida. Escríbelos y de esta manera se mantendrán activos y presentes dándoles realmente el valor que tiene el haberlos conseguido.

Revisa tus metas.

Cuando presentamos una autoeficacia baja nos subestimamos y acomodamos las metas a la supuesta incapacidad que vemos en nosotros mismos. Por lo tanto, revisa las metas, se pueden estirar más y hacerse más exigentes y adecuadas a las verdaderas fortalezas que poseemos.

 Y plantéate: ¿Tus metas actuales muestran confianza o desconfianza en ti mismo?

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Ejercicio: Traza un plan de acción.

    • Concreta un objetivo que suponga un esfuerzo. El objetivo tiene que se racional con posibilidades reales de éxito.
    • Delimita tus expectativas de manera objetiva y de este modo, podrás posteriormente comparar los resultados obtenidos.
    • Previamente, y durante la ejecución, elimina el discurso “No voy a ser capaz”, “Voy a verme de nuevo fracasado”.
    • Maneja un punto de control interno, guiando la conducta por ti.
    • Ponte a prueba. Ensaya lo que temes y persiste durante el mayor tiempo posible.
    • Compara los resultados con las predicciones o anticipaciones que habías realizado previamente. Valora que profecías se han cumplido y cuáles no, y cuales estaban realizadas desde el negativismo y el fatalismo.
    • Si es así prueba de nuevo, realiza predicciones más realistas.
    • Cuando consigas sentirte cómodo pasa a una meta mayor pero siempre objetiva y realista. De este modo la autoeficacia y confianza en ti mismo se fortalecerán.

Para vibrar en la vida y guiar nuestra conducta hacia donde deseamos, cada día tenemos que marcarnos retos u objetivos. Una vida sin retos nos conducirá a la apatía, a la desgana y a la dejadez, dejaremos de vibrar y nos veremos a nosotros incapaces de conseguir nada de lo que queremos. En Psicólogos Málaga PsicoAbreu hay un equipo de profesionales especializados en el trabajo de la Autoeficacia, pilar fundamental para poseer una autoestima fuerte y sólida.