El empleo de los videojuegos genera sentimientos que guardan una estrecha relación con las necesidades humanas básicas en sus jugadores. Necesidades como la competición, el dominio o la autodeterminación son fundamentales para la inmersión en esta realidad, factores que pueden resultar positivos generando empoderamiento, abstracción y flujo, pero también tienen su aspecto negativo contribuyendo al aislamiento o dependencia del juego. Otro de los factores que influyen en esta experiencia de flujo es la posibilidad que se le ofrece al jugador de vivir un mundo en primera persona, probando estrategias en una realidad ficticia que no tienen consecuencias en la vida real. A continuación desarrollaremos la idea de los posibles riesgos psicológicos que conllevan a veces el uso de los videojuegos.

riesgos psicológicos del juego

Los posibles riesgos psicológicos del juego

Los videojuegos generan una motivación intrínseca empleando escenarios de juego atractivos y dando feedback contínuo conforme progresa el jugador. Esto hace de la experiencia de juego un sistema interactivo. El sistema de niveles y dificultades progresivo da acceso a todo tipo de público, empleando la consecución de los diferentes retos y fases para generar un enganche, lo que lo convierte en un poderoso reforzador y motivador intrínseco. Todo esto, unido a la sensación de control en una actividad de libre elección, fomenta la autodeterminación del jugador. 

Estos aspectos hacen que los videojuegos sean actividades muy atractivas a la par que potencialmente adictivas. Existen videojuegos que mediante diferentes mecánicas inducen al uso excesivo de los mismos, dejando de lado conductas fundamentales como la higiene o la salud, interfiriendo también en sus relaciones sociales y familiares. 

¿Cuáles son sus síntomas?

Según Chóliz y Marco (2011), está comprobado mediante la evidencia científica que los videojuegos en exceso pueden llegar a transformarse en una actividad adictiva, especialmente en su modalidad online. Es necesario tener en cuenta también que el problema no deriva por el uso excesivo, sino de la dependencia que puede llegar a generar. 

Existen estudios que indican que los jugadores que generan una dependencia podrían desarrollar una sintomatología relacionada con características de la personalidad donde prefieren relacionarse en un entorno virtual u online, utilizándolo como vía de escape para no enfrentarse al mundo real. Así mismo, también se han encontrado deficiencias en jugadores dependientes a nivel de procesamiento de la información. 

Cuando hablamos de jugadores problemáticos, los beneficios que pueden aportar los videojuegos no podrían observarse. Cuando el videojuego pasa de ser una actividad de entretenimiento a una adicción, hay funciones cognitivas que se ven alteradas. Una de ellas es la toma de decisiones, lo que conlleva un riesgo asociado hacia problemas de socialización. Los jugadores adictos suelen tomar decisiones impulsivas. Este perfil de jugador prefiere un refuerzo inmediato a una ventaja futura, lo cual influye directamente en su vida real.

Trastornos asociados a los riesgos psicológicos del juego

Existen líneas de estudio que han demostrado que el riesgo de padecer trastornos como la depresión o la fobia social también son significativamente mayores en jóvenes adictos a los videojuegos.

Uno de los factores más importantes de riesgo es el escape; puede darse que el jugador emplee los videojuegos como mecanismo para escapar de su propia vida por considerarla aburrida o desagradable. A colación de esto, hay que destacar que cuando el jugador presenta una alteración de la conciencia temporal, se encuentra en riesgo de seguir jugando durante un periodo de tiempo superior al habitual. Esto ayuda al desarrollo de la adicción. Es importante mencionar que en una encuesta de jóvenes adultos realizada se vislumbró que el bajo concepto de la finalidad de la vida, baja percepción de autonomía, relaciones y competencias son factores de riesgo y aumentan la predisposición a desarrollar una adicción a los videojuegos. 

Otros de los riesgos psicológicos que pueden padecer los jugadores patológicos son: baja autoestima, menor satisfacción personal en la vida diaria y emociones negativas con respecto a la vida real.

¿Cómo puedo saber si tengo una adicción a los videojuegos?

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La OMS en su manual diagnóstico CIE-11 (2019) señala que el trastorno por uso de videojuegos se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente («juegos digitales» o «videojuegos»). Esto puede ocurrir siendo en línea (por internet) o fuera de línea, y se manifiesta por:

  1. Deterioro en el control sobre el juego. Por ejemplo, inicio, frecuencia, intensidad, duración, terminación, contexto etc.
  2. Incremento en la prioridad dada al juego. Al grado que se antepone a otros intereses y actividades de la vida diaria.
  3. Continuación o incremento del juego. A pesar de que tenga consecuencias negativas. 

Si te has sentido identificado en algún momento o has visto este tipo de comportamiento en alguien cercano, es posible que necesites ayuda con este tema. En PsicoAbreu contamos con una amplia experiencia en el tratamiento de todo tipo de adicciones, entre ellas al videojuego y nuevas tecnologías. Solicite ayuda psicológica para eliminar de raíz el problema.

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