Relaciones líquidas: huida del compromiso

Las llamadas relaciones líquidas se han vuelto cada vez más frecuentes, pero ¿en qué consisten? Este tipo de relaciones son una nueva forma muy actual de relacionarnos, caracterizadas por la fragilidad de la relación para tomar forma y perdurar en el tiempo. A continuación vamos a desarrollar este nuevo concepto de relaciones.

relaciones líquidas

¿Qué son las relaciones líquidas?

El mundo que nos rodea nos demanda de muchas maneras tener una identidad flexible que se adapte a los diferentes sucesos que tienen lugar en nuestro entorno, por lo que nuestra identidad se va moldeando ante las necesidades de la sociedad. Nos encontramos ante un escenario donde todo es versátil, cambiante y voluble, conllevando a la dificultad de poder establecer relaciones sólidas a lo largo del tiempo. Sustituimos relaciones en las que conectamos con los demás a través de nuestra esencia por relaciones que suplen nuestras necesidades inmediatas. Nos vemos inmersos en esta dinámica de integrarnos y adaptarnos a los cambios de una sociedad que permuta con rapidez. Según el sociólogo Zygmunt Bauman, el término hace referencia a este tipo de relaciones caracterizadas por la falta de solidez, calidez y por una tendencia a ser fugaces, superficiales, etéreas y con menor compromiso.

Bauman afirma que nuestra época está determinada por este tipo de relaciones, vínculos muy frágiles que establecemos con las personas que nos rodean y que se pueden apreciar en diferentes esferas de nuestra vida; la sexualidad, la amistad, la pareja y la familia. Se basan en el miedo al compromiso, el miedo a perder la “libertad”, el miedo a que me hagan daño o miedo a enamorarme.

En esta época de hiperconectividad, el uso de las redes sociales también ha influido y determinado el patrón con el que se establecen las relaciones. Las relaciones virtuales son otro modo del amor líquido en la actualidad. Se observa como muchos jóvenes, ante la ausencia de relaciones profundas, buscan alternativas a través de estas aplicaciones. Optan por vías más sencillas eludiendo el compromiso.

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¿Cómo sé que tengo una relación líquida?

Nos encontramos que, más que “relaciones” se establecen “conexiones”. Las personas conectan durante un tiempo con otra persona, buscando conexiones momentáneas pero no un vínculo real en el que profundizar o implicarse, por lo que es común que reemplacen rápidamente.

Seguramente hayas conocido algún caso de «me gustas, pero no quiero nada serio», «me estoy enganchando así que vamos a dejarlo», «no veo necesario que tengamos que definir lo nuestro»,  «ya no es lo mismo» o «yo soy así» entre otras.

Una forma de identificar estos vínculos frágiles es cuando hay ausencia de empatía hacia la otra persona y cuando se basan en palabras en lugar de actos. Las relaciones líquidas suelen esconderse en ideas que refuerzan el temor al compromiso como “el amor no es para siempre” o “sin ataduras es mejor”.

¿Por qué se desarrollan estas relaciones?

La fragilidad de estas relaciones se haya en la inmediatez y en el deseo de satisfacer las necesidades sin demora. Muchas veces, la obtención instantánea de un objetivo genera un sentimiento de rechazo hacia el esfuerzo por obtener un resultado.

La huida a un compromiso se debe en parte a que no se quiere correr el riesgo que implican las relaciones de pareja (problemas de falta de comunicación, el orgullo, la convivencia, las inseguridades…). Se muestra ambivalencia, ya que por un lado se desea estrechar lazos pero, por otro lado, no se hace lo posible para que estos lazos sean más sólidos. De este modo podrán desentenderse si las cosas no salen como pensaban y, posteriormente, con el fin de la relación no sufrirán tanto.

El compromiso produce sensación de incertidumbre, por lo que aquello que se puede hacer es continuar la vida como si no existiera la posibilidad de fracasar. ¿Por qué? porque las relaciones humanas de por sí son vulnerables y pueden desembocar en la frustración. No merece la pena invertir tiempo y energías en pensar si la relación tendrá éxito o no, sólo importa el presente.

Consecuencias del amor líquido

Este tipo de relaciones pueden generar inseguridades, ya que la persona afectada por la ruptura se formulará una serie de preguntas ante el comportamiento incomprensible de la otra persona y podrá repercutir directamente en la autoestima o en la dificultad para crear nuevas conexiones o relaciones con otras personas tras la experiencia.

¿Cómo establecer relaciones sólidas?

Actuaremos en nuestro entorno más inmediato, tratando de construir relaciones con una base sólida que perdure en el tiempo y nos aporte bienestar.

Para romper el patrón de las relaciones líquidas, es necesario conocernos y aprender a comprometernos para poder conectar con los demás a través de nuestra esencia. Esto nos ayudaría a establecer relaciones de calidad.

Y, finalmente, otro paso en la dirección correcta es cambiar nuestra perspectiva: ¿Qué tipo de amistades tengo?, ¿es más importante la cantidad o la calidad? o ¿realmente me llenan las personas más cercanas a mí?

Tras estos últimos pasos, y con la ayuda de los expertos en bienestar emocional si fuera necesario, podemos conseguir establecer relaciones sólidas y saludables que nos aporten bienestar.

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