¿Qué es la enuresis?

Veamos la enuresis en el siguiente ejemplo:

Los papás de Iván de 7 años están preocupados y ya no saben qué hacer para conseguir que su hijo, un niño normal que no muestra ningún tipo de dificultad en otros ámbitos de su vida, moje casi todas las noches la cama. Nunca han conseguido que Iván no se haga pipí por las noches y la cosa ha empeorado desde que nace Andrea de casi 4 años, quien hace mucho tiempo que ya no usa pañales.

Le han reñido, castigado sin sus juegos favoritos, han usado pañales, han impedido que ingiera líquidos a determinadas horas de la tarde-noche etc. Han intentado todo y aun así no evitan que Iván moje la cama de noche. Iván se siente avergonzado; no es algo que pueda controlar, no puede fiestas de pijama o dormir en casa de algún amigo, no se relaciona igual con sus amigos y está más aislado de lo normal.

la enuresis

¿Te reconoces como padre o madre en esta pequeña historia? ¿Has recurrido a mil remedios para evitar que tu hijo/a controle la micción nocturna? ¿Sabías que está reconocido como un trastorno de la eliminación y que existen técnicas desde el punto de vista psicológico que te pueden ayudar a enseñar a tu hijo este hábito?

Estamos hablando de la ENURESIS

Uno de los hitos evolutivos que se muestran como más relevantes en el desarrollo normal del niño, concretamente relacionado con el entrenamiento de hábitos de autocuidado, es la adquisición de las funciones de eliminación (micción y defecación).

La adquisición adecuada del hábito del control de esfínteres supone el logro de uno de los objetivos más básicos y universales de la socialización del ser humano. Cualquier déficit en la adquisición de éste hábito puede repercutir de forma negativa en el ambiente social y escolar del niño.

El control de la micción, tanto nocturna como diurna, es un hito evolutivo que tarde o temprano todos los niños logran. Sin embargo, es reconocido como un trastorno cuando el hábito no se ha logrado si el niño/a tiene más de 5 años, los episodios se producen de forma frecuente y duran más de 3 meses. Se trata por tanto de una falta de habilidad para el control de las funciones corporales de eliminación de manera socialmente aceptada.

Es un trastorno que en España afecta a más del 10% de los niños de 5 años,  unos 500.000 niños de entre 5 y 14 años. Por lo tanto, debemos tener muy en cuenta la posibilidad de que nuestro hijo sufra este trastorno que puede llegar a ocasionar graves problemas de significación clínica tanto en el área personal y familiar como social del niño.

Tipos de enuresis

  1. Nocturna o monosintomática (el tipo más frecuente): escapes de orina durante el sueño normalmente en el primer tercio de la noche.
  2. Diurna o incontinencia de orina: ocurre exclusivamente mientras el niño está despierto, se produce bien por urgencia o por aplazamiento del vaciado.
  3. Nocturna y diurna o enuresis no monosintomática: combinación de las anteriores.

Del mismo modo, existen enuresis de tipo primario que ocurre cuando el niño nunca ha estado seco o ha logrado mantener la continencia de orina; y la enuresis de tipo secundario que ocurre cuando el niño ha sufrido recaídas tras un periodo de continencia de seis meses o más.

¿Por qué ocurre?

Estamos tratando sobre un trastorno del desarrollo vinculado a un retraso madurativo del sistema nervioso central. Existen varios factores que pueden estar influyendo en que nuestro hijo/a esté sufriendo este trastorno:

  • Cierta predisposición genética.
  • Factores fisiológicos como la poliuria nocturna, la hiperactividad del detrusor y un umbral de activación elevado.
  • Factores psicológicos relacionados con el aprendizaje que pueden facilitar o demorar la adquisición natural de las respuestas involucradas en la continencia, mecanismos que permiten el control consciente y voluntario de la micción.
  • Condiciones ambientales y exposición a sucesos estresantes durante el periodo de aprendizaje del control de esfínteres pueden interferir en el proceso.

Es necesario llevar a cabo una evaluación médica para descartar posibles anomalías urológicas o neurológicas.

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Tratamientos psicológicos de la enuresis

De forma habitual, la evaluación psicológica está más encaminada al tratamiento que al diagnóstico, ya que ocurre que los padres suelen acudir en primera instancia al pediatra. El objetivo de la evaluación del psicólogo será obtener toda la información necesaria para identificar las condiciones relacionadas con la enuresis que permita planificar el tratamiento más apropiado al caso individual.

La intervención conductual es el tratamiento de elección en muchos casos de enuresis. La participación de los padres es fundamental para conseguir el éxito terapéutico, aunque este factor dependerá de la mayor o menor implicación del niño, lo cual a su vez está directamente relacionado con la edad de mismo.

El tratamiento para la enuresis nocturna se desarrolla a partir de tres procedimientos:

  • Método de alarma. El objetivo es despertar al niño al inicio de la micción mediante un pequeño sensor que emite una alarma sonora.
  • Entrenamiento en retención voluntaria de orina. El objetivo es incrementar la capacidad de la vejiga.
  • Entrenamiento en cama seca. Es un programa multicomponente que incluye:
    • Alarma urinaria
    • Entrenamiento en despertar
    • Ingestión de líquidos
    • Entrenamiento en retención
    • Reforzamiento positivo
    • Consecuencias adversas
    • Consecuencias positivas

Si es un hito que finalmente mi hijo logrará, ¿por qué acudir a un psicólogo?

En casos de enuresis nocturna monosintomática

La gran mayoría de los niños que sufren este tipo de enuresis no sufren ningún tipo de trastorno psicopatológico asociado y presentan un buen ajuste psicológico, pero es frecuente que desarrollen problemas de autoestima y evitación social, u otro problemas psicológicos si la enuresis tarda en resolverse. Esto se debe a la interferencia en su vida cotidiana y en el ámbito relacional del niño ya que se sienten diferentes, temen ser “descubiertos” y que se burlen de ellos.

Con enuresis tipo secundario

Cuando se trata de enuresis secundaria, los niños suelen presentar más problemas emocionales y conductuales. De forma muy habitual existe correlación entre este tipo de enuresis y diagnósticos de déficit de atención e hiperactividad.

Casos de enuresis diurna

Los niños con enuresis diurna son más vulnerables desde el punto de vista psicológico: ansiedad de separación, déficit de atención e hiperactividad, conductas de oposición y problemas conductuales.

Por último, cabe destacar que el mantenimiento de la incontinencia de orina, sea cual sea su forma, por encima de los 10 años, aumenta el riesgo de desarrollar trastornos de conducta. Por tanto, nunca está de más quedarnos seguros y descartar este tipo de problemas psicológicos cuando nuestros hijos están sufriendo este tipo de situaciones a través de profesionales de la salud mental. Si leyendo este artículo has notado similitudes con tu situación actual, cuanto antes se intervenga en el problema antes se obtienen los resultados.

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