Ritos funerarios en la época del COVID – 19: La extraña transición en el duelo

La muerte es uno de los temas más tabúes en la cultura occidental. Y, a su vez, un hecho inexorable en la vida de todo ser humano. En la época romana, se referían a ésta como “memento mori” (recuerda que vas a morir) como forma de evitar la soberbia entre los hombres más poderosos, dejando entrever las limitaciones de la existencia humana.

La pérdida que supone el fallecimiento  de un ser querido es la principal causa de estrés en todo el mundo. Ésta genera determinadas reacciones emocionales, conductuales, cognitivas y afectivas. Estas emociones, en conjunto con la relación que se tuvo con el fallecido,  determinarán las respuestas que se darán en el momento de la pérdida y los mecanismos que se pondrán en marcha para la transición por la etapa más privada para el ser humano, como es en este caso el proceso de duelo.

Los seres humanos tenemos la capacidad de amoldarnos a las circunstancias que acontezcan. Sin embargo, el contexto actual, siendo el  virus COVID – 19 uno de los principales protagonistas, implica además realizar cambios en el estilo de vida. Siendo uno de los casos la interrupción del acompañamiento en el proceso de enfermedad y en el de apoyo mutuo entre los familiares en los casos de muerte. Es por ello que los ritos funerarios se ven restringidos en la forma culturalmente preestablecida. Encontramos pues, una de las consecuencias de los ritos funerarios y COVID – 19: La extraña transición en el duelo. Es entonces necesaria la búsqueda de alternativas dentro del confinamiento para la elaboración de las primeras etapas del duelo.

 La parálisis en la cultura de la despedida

Duelo

El fallecimiento, dada la situación actual, implica el cese temporal de los ritos funerarios establecidos en la sociedad. Cada persona elabora el proceso de duelo de manera individual. Supone una experiencia privada en la que se resuelven las tareas que implica de manera idiosincrática. No obstante, ésta parálisis  en torno a los ritos de despedida puede propiciar en algunos casos  síntomas de estrés postraumático. Además, la generación de obstáculos en el duelo dificulta la adaptación de éste amén de los procesos necesarios para su recuperación.

En otras palabras, el desarrollo de los ritos de despedida implican los primeros pasos para la aceptación de la realidad de la pérdida y así elaborar posteriormente el dolor ante la ausencia de un ser querido. Es probable que, si no se realiza ningún tipo de despedida, el duelo pueda perpetuarse en el tiempo, favoreciendo el malestar asociado y aumentando el riesgo de complicaciones en el proceso.

Alternativas a realizar para la despedida de seres queridos

De saber que, los rituales no son necesarios para el fallecido sino para la persona superviviente. Suponen la entrada hacia el proceso de duelo, normal y necesaria para así después poder darle un cierre a través del contacto con el dolor que supone la pérdida de un ser querido.  En estas líneas se describirán alguna serie de pautas para el manejo del dolor y para la construcción de determinados actos de despedida que puedan permitirse dentro del contexto de confinamiento:

  1. Permítete en determinados momentos del día, llorar lo que necesites y pensar en cómo esa persona ha podido construir determinadas áreas de tu vida y en lo que eso significa.
  1. Los sentimientos de culpa en estos momentos son habituales. Recuerda que estamos en una situación sanitaria excepcional. No acompañar a nuestro ser querido durante el proceso de enfermedad no ha dependido de ti.
  1. Los rituales con toda la familia pueden posponerse una vez cese la crisis sanitaria. Mientras, podemos homenajear al ser querido en casa: encender una vela en su nombre, escribir a esa persona una carta de despedida o ver fotos del familiar en un determinado momento del día.
  1. Escucha a tus emociones. Todas ellas, ya sean positivas o negativas, son legítimas, normales y necesarias. Dedica un momento del día para atenderlas o incluso escribirlas como forma de tomar cierta perspectiva sobre ellas.
  1. Siéntete conectado con los de tu entorno. La situación de vulnerabilidad debido al confinamiento en una situación de pérdida puede acentuar los sentimientos de soledad y desesperanza. A pesar de que son sentimientos normales en el proceso de duelo, constituye algo fuera de lo común el no estar en compañía con los demás miembros de la familia. Una buena forma sería la realización de videollamadas.
  1. Planea, junto con tus seres queridos, qué deseáis realizar en conjunto una vez cese el aislamiento para despedir al ser querido.
  1. Si hubiera niños, es importante que ellos también estén informados sobre lo sucedido. Al igual que los adultos, también necesitan compartir el dolor y las emociones que ello deriva. Con los niños se puede trabajar con el dibujo o construir álbumes de recuerdos entorno al familiar.

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