Cómo volver a la normalidad después del coronavirus

Retomar la rutina después del estado de alarma provocado por el coronavirus no será tarea fácil. Seguramente muchas cosas habrán cambiado para entonces, a nivel individual y social. En este artículo nos vamos a centrar en algunas consecuencias que podríamos experimentar a nivel individual tras la pandemia así como en pautas para afrontar esta vuelta a la “normalidad” después del confinamiento.

Posibles consecuencias del coronavirus

  • Sensación de incertidumbre
  • Miedo a salir a la calle
  • Angustia
  • Miedo a retomar el contacto social y el ocioCómo volver a la normalidad después del coronavirus
  • Evitación de lugares muy concurridos
  • Dificultad a la hora de relacionarse
  • Desconfianza
  • Aumento de la ansiedad
  • Estado de hipervigilancia y alerta constante sobre aspectos relacionados con la salud
  • Miedo a volver a usar el transporte público
  • Aumento de conductas compulsivas de lavado y comprobación
  • Sensación de que el peligro aún no ha pasado
  • Incremento del estrés postraumático
  • Aislamiento
  • Aparición de síntomas ansiosos-depresivos o agravación de cuadros previos de este tipo
  • Cambios en las costumbres sociales (como dar dos besos)
  • Cansancio emocional
  • Obsesión por la limpieza y mantener unos horarios
  • Miedo a la enfermedad o estrés del síntoma
  • Sensación de falta de control o de seguridad
  • Somatizaciones
  • Estrés postraumático agudo
  • Trastorno adaptativo
  • Desesperanza ante el futuro

Estaremos ante un proceso de adaptación, después de pasar días en confinamiento y ser bombardeados por los medios, es normal que nos sintamos aun tensos, confundidos, desorientados y nos lleve un tiempo volver a retomar nuestras vidas, tal vez ya no sean las mismas de antes, es posible que tengamos que reorganizarlas y llevar a cabo distintos planes de acción.

Cómo volver a la normalidad después del coronavirus

¿Qué puedo hacer para sobrellevar la vuelta a la rutina?

  1. El primer paso es separar los problemas de cada área, de la manera más realista posible. Por ejemplo, respecto a la situación económica, a mi salud, a mi hogar, a mi pareja…  Describir los hechos ocurridos, cómo nos ha afectado sin entrar en valoraciones subjetivas (sin suposiciones, exageraciones ni calificativos del tipo “horrible”, “insoportable” e “insuperable”).  No nos anticipemos.
  2. No alimentar el miedo, es necesario cortar el bucle de pensamientos catastrofistas, perturbadores e irracionales. La mayoría de las cosas que nos preocupan nunca llegan a suceder, y si de todas maneras van a suceder ¿de qué sirve preocuparse tanto antes? No podemos controlarlo todo. Pregúntate a ti mismo, ¿qué probabilidad hay de que esto suceda? ¿Me estoy basando en mis sentimientos o en los hechos? Si me aferro a esta idea, ¿qué puede suceder con mayor probabilidad? , ¿me ayuda este pensamiento a conseguir sus objetivos y a solucionar mi problema? Si las cosas fueran realmente así ¿qué podría hacer al respecto? La imaginación no tiene límites y la mente nos puede jugar una mala pasada. Si estamos muy estresados, podemos pedirle a alguien de confianza que nos ayude a analizar la situación de manera más objetiva.
  3. Acepta la realidad a la que te enfrentas, el ayer ya es pasado y no lo podemos cambiar, de nada sirve lamentarse, ahora céntrate en buscar soluciones y tomar las decisiones más adecuadas dadas las circunstancias, analiza los pros y contras de cada una de ellas.
  4. Busca apoyo, pide ayuda si la necesitas. A nadie le gustaría que esto hubiera pasado, pero el mundo no siempre debe ser como queremos, justo, cómodo y fácil. No todos los días podemos con todo y no pasa nada.
  5. No descuides el presente, si hoy se puede hacer algo para mejorar tu situación, hazlo. Intenta sacar el mayor provecho al aquí y ahora.
  6. Por difícil que pueda resultar, intenta buscar el lado positivo de esta crisis, ¿qué has aprendido? Sé agradecido con lo que tienes, con lo que te queda, las personas tendemos a sufrir por lo que nos falta y quitamos importancia a otros aspectos importantes sin los cuales nuestras vidas no serían las mismas.
  7. Convierte el obstáculo en reto u oportunidad. Luchemos por salir fortalecidos de esta situación, aprovechemos en cultivar la resiliencia. O nos dejamos vencer o nos sobreponemos. Sé optimista y deshecha ese filtro negativo.
  8. Trabaja en ti, en tu autoestima, es momento del autocuidado. Tienes derecho a seguir adelante, a volver a reír, a reunirte con los tuyos y disfrutar. Realiza todas aquellas actividades placenteras que has ido postergando todo este tiempo, haz ejercicio. Hemos estado un tiempo restringiéndonos y privándonos de ciertas actividades, no olvides recompensarte por haber afrontado esta situación.
  9. Establece metas realistas, es mejor empezar por pequeños pasos que nos guíen hasta nuestro objetivo final. Al volver a la rutina quizás pretendamos abarcar más de lo que podemos, hay que establecer límites para evitar la sobrecarga.
  10. Tómate un tiempo para relajarte y desconectar. Sí, por contradictorio que pueda parecer, pero el confinamiento no es sinónimo de relajación. Es importante poner orden en nuestras vidas, seguir unas rutinas y unos horarios en los que se incluyan tiempo de descanso.

Si la vuelta a la rutina se nos hace muy cuesta arriba siempre podemos acudir a un profesional, los psicólogos online están preparados para ayudarte a analizar la situación a la que te enfrentas de manera objetiva y facilitarte herramientas para estabilizarte, ayudarte a tomar las riendas y que el proceso de adaptación sea más llevadero. En PsicoAbreu contamos con varios gabinetes de psicólogos Marbella, Málaga, Antequera y Ronda, ellos estarán encantados de atenderte de forma presencial u online cuando todo comience a volver a la normalidad.