¿Influye lo que comemos en nuestro Estado Emocional?

En nuestra vida, son muchos los factores que condicionan nuestro bienestar tanto físico como por supuesto psicológico. En la situación que se está viviendo actualmente con el COVID-19. Se experimenta como afecta en nuestro día a día la organización del hogar, el número de personas que tengas a tu cargo, la cantidad y el tipo de ayuda que recibas, tu propio espacio para crear un momento íntimo y de autocuidado, un descanso adecuado y por último y no menos importante, el tipo de alimentación que se lleve.

Desde hace tiempo se ha observado que existe una relación directa entre una mala alimentación y el desarrollo de enfermedades.  A día de hoy la comida es uno de los principales factores para tener una buena salud, ya que satisfacer esa necesidad básica es primordial para mantener el bienestar y la supervivencia de las personas.

Desde tiempos inmemorables tanto las emociones positivas como las emociones negativas se han expresado a través de la comida y de la bebida. ¿Estoy triste? Voy al súper a comprar gusanitos y chucherías para pasar el domingo. ¿Estoy feliz? Igual.

Se puede observar como en esta cuarentena los carros de los supermercados se llenan de productos congelados “necesarios para llevar de una mejor forma el confinamiento” pero para nada saludables.

Pues bien, existe un dicho muy conocido que es “somos lo que comemos”. Así es. Según varios autores existe una relación bastante estrecha entre nuestro estado de ánimo y el tipo de alimentos que se ingiere. Nuestro sistema digestivo actúa como un segundo cerebro, ya que depende del tipo de comida puede influenciar en nuestro estado emocional.

Estudios como el de Garg, Wnsink e Inman (2007) han demostrado que las personas ingieren unos alimentos u otros acorde a su estado emocional individual. Cuando, por ejemplo, el estado de ánimo se asocia con la tristeza las personas toman más azúcares, grasas saturadas y carbohidratos. Todo este tipo de alimentos producen un aumento de la satisfacción o de calma a corto plazo, con el objetivo de poder compensar el sentimiento de esa emoción negativa. Se vuelve un problema cuando hacemos un uso habitual de ese tipo de alimento, ya que a largo plazo está asociado con la aparición de un amplio abanico de enfermedades, entre otras mentales. Por el contrario, cuando el estado de ánimo es positivo se tiende a comer más alimentos saludables.

A día de hoy se sabe que ciertos nutrientes pueden ayudar en algunos casos a disminuir la sintomatología de algunas enfermedades mentales. Para que un organismo funcione de una manera óptima el cerebro necesita una exigencia alta energética, esto implica un perfecto estado nutricional para así poder mantener la salud mental, ya que si la calidad de los nutrientes que se ingiere no es la adecuada puede provocar el desarrollo de alguna patología mental, siendo la depresión la más común.

Durante  el  estudio realizado por (Schachter, Goldman y Gordon, 1968) se pudo observar que las personas que comían de una manera emocional aumentaban el consumo de alimentos en respuesta a emociones desagradables. Estudios más recientes han generado controversia ya que también se ha podido observar un incremento de la ingesta durante situaciones agradables (Bonguers,  Jansen,  Havermans,   Roefs,  y  Nederkoorn,  2013). Sin embargo, las personas consideradas como comedores no emocionales apenas modificaban su consumo.

¿Por qué se da esta relación entre salud y comida?:

Todo nuestro organismo se encuentra conectado entre sí. Existe una gran relación directa entre el sistema nervioso y el sistema digestivo, actuando  en ambas direcciones. Una amplia red de neuronas y neurotransmisores conectan las paredes del estómago con el cerebro, informando de lo que está ocurriendo en el aparato digestivo y como se está produciendo la digestión, por lo que, el sistema nervioso, registra las señales del mal funcionamiento de dicho sistema y éste, las convierte bajo el influjo de emociones negativas como son:

Provocando así un desequilibrio emocional.

La importancia de una buena alimentación:

Una alimentación adecuada depende del equilibrio homeostático que existe entre la función cerebral y digestiva, provocando así un equilibrio emocional.

Sin duda, es muy importante realizar una dieta saludable para así sentirnos mejor con nosotros mismos y mantener una buena salud en general, pero este factor a menudo se desconoce.

Lo cierto es que nos podemos sentir mucho mejor y hacer frente a nuestro día a día, y sobre todo a la cuarentena, si en nuestra alimentación habitual incluimos ciertos alimentos que ayudan a generar un aumento de los niveles de serotonina y endorfinas, para así aumentar el sentimiento de felicidad y tener un estado de ánimo tranquilo y relajado. Aprovechando así la cercanía, cooperación, trabajo en equipo y la toma de conciencia de toda la familia.

Desde PsicoAbreu te ayudamos a mantener esa calma y bienestar para así comenzar una vida saludable. Ya que es tan importante meter en  tu cesta de la compra alimentos naturales que te aporten felicidad y un buen estado de salud como evitar los nutrientes que aumentan la energía emocional negativa. Contacta ahora con nuestros psicólogos online, ellos te darán las pautas que necesitas.

 

Bongers et al., (2013). Happy eating The underestimated role of overeating in a positive mood. Appetite, 67, 74-80.

Garg, N., Wansink, B. & Inman, J.J. (2007). The influence of incidental affect on consumers’ food intake. Journal of Marketing, 71, 194-206.

Schachter, S., Goldman, R., & Gordon, A. (1968). Effects of fear, food deprivation, and obesity on eating. Journal of Personality and Social Psychology, 10(2), 91–97