El duelo perinatal

El duelo por la pérdida de un bebé o, lo que es lo mismo, duelo perinatal, se produce duelo perinataldurante los meses de embarazo o justo en los momentos previos o posteriores al parto.

Al igual que otro tipo de duelos, no existe uno igual a otro y cada persona lo puede afrontar de distintas formas.

La OMS diferencia la muerte fetal en tres tipos:

  • Muerte fetal temprana. Hace referencia a fetos de menos de 22 semanas de gestación y/o < 500 gramos de peso. Se conoce como aborto.
  • Muerte fetal intermedia. Comprende los fetos entre 22-28 semanas de gestación y/o peso entre 500-999 gramos.
  • Muerte fetal tardía. Incluye muertes fetales a partir del kilo de peso y/o mayores de 28 semanas completas de gestación.

Consecuencias psicológicas del duelo perinatal

Las consecuencias psicológicas en los padres son muy notables y es muy probable que necesiten ayuda profesional para poder superar esta pérdida. Es necesaria para gestionar un duelo sano y poder seguir avanzando en su día a día. 

Tanto madre como padre van a sufrir la pérdida de un ser querido, un hijo o una hija a quien no van a poder conocer, con el que no van a poder hacer todos los planes que han planteado desde el momento en el que deciden ser padres y tener ilusión por conseguirlo. 

Esta es la gran diferencia con otras muertes de nuestros seres queridos. Cuando sufrimos la pérdida de algún familiar o amigo hemos tenido la oportunidad de conocerle, vivir experiencias y, de una manera o de otra, de haber tenido una despedida a través de una ceremonia como puede ser un funeral. En la pérdida perinatal no se dan estas circunstancias.

En el caso específico de la madre, hay un factor añadido que es el componente hormonal. Su cuerpo se ha preparado para ser madre y finalmente no concluye en esa situación; se produce un choque difícil de gestionar entre las sustancias que genera su cuerpo como la prolactina versus cortisol y acetilcolina.

Importancia del contexto de la pérdida

El contexto juega un papel muy importante en el abordaje del duelo por la pérdida de un hijo. Escuchar frases de “ánimo” en nuestro entorno para poder aliviar el dolor puede que no acabe resultando, en ocasiones, de mucha ayuda. Frases del tipo “no te preocupes”, “otra vez será” o “mejor ahora que más adelante” son frases que lejos de ayudar hacen más daño. 

En general, y sobre todo cuando se produce un aborto en las primeras semanas, la sociedad resta importancia y no suelen ponerse en el lugar de la madre e incluso menos en el lugar del padre. Esto hace que ambos puedan aislarse y no quieran mostrar qué es lo que sienten o sólo lo hagan con personas que hayan pasado por lo mismo. 

Podríamos decir que nuestra sociedad ha convertido el tema de la muerte en un tema tabú y no facilita el hecho de poder sentir, expresar dolor y compartirlo. Es decir, hay que “tapar el llanto” y “seguir funcionando” sin estar permitido rendirse.

En este sentido, se está incitando a desviar el dolor o a no mostrar atención a lo que realmente es necesario en ese momento. Hay que mostrar nuestras emociones y aceptarlas para poder seguir avanzando y poder gestionar un duelo correcto

No se trata de mirar hacia otro lado sino de continuar hacia adelante a pesar de tener este dolor siendo conscientes de que estamos en pleno derecho de estar mal y sentir lo que sentimos en ese momento. 

Fases del duelo perinatal

Los progenitores suelen pasar por tres fases ante la pérdida de un bebé:

pareja duelo perinatal

Primera fase

Fase de shock, en la que reciben la noticia de la pérdida. Aquí se produce un aturdimiento o bloqueo derivando en una marea de emociones que, si no saben gestionarlas, pueden derivar en problemas posteriores relacionados con sintomatología ansiosa o bajo estado de ánimo. 

Segunda fase

Fase de desorden en nuestro día a día. Aquí surgen emociones y sentimientos relacionados con el vacío. En este sentido la pérdida de nuestro bebé nos dificulta saber cómo avanzar y además hay falta de motivación para hacerlo. Nuestra atención está focalizada en la pérdida y sentimos miedo, frustración, anhedonia etc.

Tanto en esta fase como en la anterior, surgen pensamientos desagradables que, a pesar de ser parte de nosotros, nos van a bloquear a la hora de emitir un comportamiento adecuado y orientado a nuestros objetivos o metas. Esto conlleva a sentirnos aún peor.  

Tercera fase

Vuelta a la normalidad. A pesar de no olvidar, llegar a esta fase resulta crucial para poder decir que se ha gestionado bien el duelo. Esta fase del duelo perinatal es fundamental para poder continuar con nuestra vida. Poco a poco es necesario recuperar rutinas e ir consiguiendo objetivos a corto plazo que nos guiarán hacia el camino que realmente queremos ir. 

¿Por qué es importante la ayuda psicológica?

Es de vital importancia pedir ayuda profesional cuando surge un bloqueo y no podemos seguir avanzando en nuestro día a día. A menudo, nuestro estado de ánimo puede impedirnos continuar con la rutina que llevábamos con anterioridad a la pérdida. Al mismo tiempo, tanto sueño como alimentación pueden verse afectados. 

Otra cuestión que puede surgir son los miedos que surgen a raíz de esta pérdida. Es probable que, a pesar de seguir queriendo ser padres, se tenga miedo a volver a pasar por las mismas circunstancias e incluso que esto sólo ocurra en uno de los dos, generando discusiones entre ambos y, en consecuencia, distanciamiento en la pareja

Gestionar bien un duelo es necesario y con terapia psicológica puede resultar mucho más fácil siguiendo las pautas que los profesionales pueden darnos para conseguir gestionar esta situación de la mejor manera posible.

El papel del psicólogo o psicóloga va a consistir en ayudar a gestionar la parte emocional de cada una de estas fases, trabajar la pérdida y el dolor y por supuesto ayudar a los progenitores a aceptar y continuar con su vida adaptándose al medio que les rodea sin haber tenido al bebé que esperaban.  Si necesitas ayuda, no dudes en contactar con nuestros psicólogos en Málaga.

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