Beneficios psicológicos y sociales del COVID-19

La actual situación que tenemos en España, debida a la crisis del coronavirus  (COVID-19) tiene ya un fuerte impacto a nivel mundial, ya que es un fenómeno que afecta tanto a nivel de individuo como a nivel social. Todo este fenómeno se puede ver traducido en diferentes factores, como el aumento de los síntomas psicológicos:

  • Hipocondría,
  • Ansiedad,
  • Síntomas depresivos,
  • Desesperanza
  • la desconfianza…

La propagación de “bulos” disfrazados de noticias, el desafío e incertidumbre de poder ir a comprar y encontrarte el supermercado bien abastecido o todo lo contrario, al igual que ocurre con las mascarillas o geles desinfectantes… además del aislamiento total de la persona que ha sido ordenada por las diferentes autoridades.

Pero, ¿cómo podemos aprender de esta nueva situación?

¿Nos puede aportar algún beneficio Positivo a nivel social y personal el Coronavirus?

Está claro que, la vivencia de cada persona durante la cuarentena será totalmente distinta por cada uno de nosotros. ¿Por qué ocurre esto?

Desde que las personas nacen se encuentran inmersas en un sistema que está repleto de innumerables estímulos y situaciones totalmente novedosas. Para ello, tanto las personas como los animales cuentan con diferentes mecanismos para así poder sobrevivir a las situaciones que la vida pone durante ese camino. Algunos de estos mecanismos son, entre otros, biológicos y psicológicos, cuya función es ayudar a elaborar, integrar y responder ante ellos, encontrándose en un permanente estado de adaptación al medio.

De esta manera, el afrontamiento hace referencia a las respuestas cognitivas, emocionales y de conducta motora que los individuos emplean para manejar y tolerar el estrés en situaciones complicadas, esto es, aquellas donde se percibe una amenaza de riesgo, ya sea real o imaginaria. Estas habilidades, que sirven para hacer frente a las situaciones y contextos que se perciben como estresantes, dependen de los recursos disponibles o características del individuo, del entorno donde éste funciona y  de las experiencias y acontecimientos previos vividos a lo largo de su infancia. De acuerdo con el modelo de Lazarus y Folkman (1986) las estrategias utilizadas para afrontar la situación estresante dependen de la percepción o la evaluación que se posee de la misma, es decir, el significado que la persona asigna al contexto (evaluación primaria), la valoración de las estrategias o recursos de afrontamiento posibles (evaluación secundaria) y la valoración de los resultados (evaluación terciaria). Es por todo ello que,  el uso de recursos de afrontamiento apropiados puede repercutir de manera positiva y óptima al crecimiento del individuo.

Por tanto, el estar aislado ante la situación del coronavirus (novedosa para la mayoría de todos los ciudadanos) puede ofrecer inesperados  beneficios  y aprendizajes para todos nosotros en muchos ámbitos, desde una perspectiva medio ambiental a la faceta social e  individual.

Un ejemplo podría ser, retomando el punto de vista medioambiental, que durante la situación que se está atravesando se ha caído el número de emisiones de dióxido de carbono aproximadamente un 25%, además de estar produciéndose una mayor concienciación sobre el cuidado del medio ambiente… Los anteriores pueden verse complementados por otros muchos beneficios que puede traer el aislamiento social que busca prevenir el coronavirus.

Por otro lado, no resulta un secreto que la eliminación de los hábitos rutinarios provoca un aislamiento total que se pueden traducir en desesperación, indefensión, o estrés. Sin embargo, estar recluido en casa puede beneficiar y reforzar los aspectos familiares y personales, los cuales se olvidan y se dejan de lado debido al estrés diario que las personas tienen tanto en el trabajo como a nivel personal. La nueva dinámica que las personas se ven obligadas a seguir a la vista de las circunstancias, por el contrario, permite poder frenar, reflexionar y pensar el porque de nuestras habituales prisas o la escasez de paciencia que caracteriza a la población actual, la cual prioriza sobre todas las cosas sus propias necesidades y metas.

Como se mencionó anteriormente, cada persona ejecuta de manera distinta las estrategias de afrontamiento ante este tipo de situación de crisis, siendo conveniente realizar acciones que sean positivas para el crecimiento personal, emocional, así como para la realización de esa persona. Así pues, se pueden desempeñar tareas pendientes de casa o reforzar las relaciones sociales y familiares (desde la distancia). Por supuesto, no debe tomarse este periodo como unas vacaciones, al revés, resulta  primordial tener una organización de los días y aprovechar el tiempo, ya que las responsabilidades siguen siendo similares aun variando las condiciones bajo las que realizarlas.

Por último, y no menos importante, otros de los aspectos positivos que este fenómeno pandémico está generando es la empatía y el ser capaz de apreciar y ponerse en el lugar del otro. Un ejemplo claro sería el caso de la sanidad pública y el ser capaz de poder valorar a todos sus profesionales, al igual que ocurre con los camioneros y agricultores que nos permiten tener nuestros alimentos en los supermercados. Es también positivo para la comprensión y el respeto de colectivos menos favorecidos como es el caso de las personas inmigrantes, así como la potenciación del cuidado y la protección entre las personas (mantener una higiene básica, asociaciones voluntarias para la ayuda de los ciudadanos más impedidos y ayuda entre países), al igual que la importancia del afecto, refuerzo y colaboración entre las personas.

Desde Psicólogos PsicoAbreu sabemos que se está viviendo una época complicada por todo lo descrito anteriormente, a pesar de ello es necesario poder luchar y aprender de esta situación repleta de adversidades para así crear una mejor versión de nosotros mismos. Consulta con nuestros psicólogos online.