Alternativas efectivas y potentes frente al castigo

Estamos viviendo un periodo peculiar de confinamiento de una duración que, para los niños, por su peculiar sentido del tiempo, puede parecer eterna. Ahora más que nunca es primordial que en casa reine la calma.

La disciplina positiva ayuda a los niños a adaptar su comportamiento a las normas sociales, a la vez que les enseña a generar respuestas alternativas al enfadado por aprendizaje vicario, es decir, observando, en este caso, a sus padres.

Recientes investigaciones están sacando a la luz evidencias que prueban que el castigo puede tener consecuencias negativas severas, sobre la salud emocional de nuestros niños. Esto no debe ser motivo para hacerte sentir culpable a los padres, todos hemos empleado como padres ciertas medidas, especialmente en momentos de tensión, de las que no nos sentimos orgullosos.

Una disciplina que enseñe a los niños a sentirse capaces y responsables es lo que realmente les va ayudar a cambiar comportamientos desadaptativos por elecciones positivas. Que aprendan alternativas a la pataleta o el enfado, que desarrollen pequeñas dotes de negociación y tolerancia a la frustración ayudarán a la mejora de la convivencia y a su propio desarrollo personal, convirtiéndolos en personas hábiles socialmente.

Aquí os voy a presentar unas cuantas alternativas saludables al castigo que todo padre o madre puede usar para crear en sus hijos una buena autoestima sin descuidar su educación.

Prevención del mal comportamiento

Como el sabio refranero dicta: “mujer (en este caso también hombre) precavida vale por dos”.

Adaptar tu vida a los niños es tan importante cómo preparar el espacio a un nuevo bebé que va llegar. Igual que preparamos nuestra casa poniendo protectores de enchufe o diferentes goma-espumas en cada esquina de mesas sillas etc. Adaptaremos nuestra vida a convivir con niños pequeños.

Como madre/padre estoy segura que a veces sabías que un desastre estaba a punto de ocurrir. Y si hubiéramos tomado un momento para recapacitar sobre el podríamos haber encontrado alternativas antes de que sucediese.

Tomar ventaja de manera proactiva nos va a evitar muchas situaciones estresantes con nuestros hijos Y esto va a marcar una diferencia en reducir conflictos en tu familia.

Si sabes que tu hijo va a querer un dulce cuando lo vea guárdalo, donde no pueda verlo ni alcanzarlo. Si le das de postre algo dulce con alto contenido de azúcar después de cenar sabes que lo mantendrá despierto más tiempo, así que, si lo que necesitas es que se acueste tranquilo, evita el azúcar, sobre todo a última hora del día. Si no quieres que tu hijo toque algo personal tuyo mantenlo siempre fuera de su alcance en alto, o en alguna habitación con acceso restingido.

Planear con antelación va salvar a tu familia de perder mucho tiempo y energía solucionando problemas que podrían haberse evitado con una buena planificación. Con esto evitarás tener que arreglar desastres innecesarios limpiar consecuencias innecesarias, y evitar enfados innecesarios.

Poner límites

Los niños necesitan límites claros. Límites consistentes y estables, esto no significa que, en un momento dado no puedas ser flexible en tus decisiones como padre.

Pero sí que, cuando delimitas un límite debes respetarlo, aunque tu hijo se enfade y monte una pataleta, debemos mantenernos firmes en las decisiones tomadas y pactadas previamente. Esto le ayudará a comprender el mundo al que se va a enfrentar, saber que hay normas que no pueden romperse, que se anuncian de antemano, y que son claras concisas y concretas hará que su orden mental sea mas eficiente. Es muy importante para los niños que las situaciones pactadas sean muy concretas, si vamos a tener media hora de tele, que haya alguna forma visual en la que pueda comprobar qué es media hora, podemos utilizar un reloj de arena, explicarle que cuando la aguja llegue a determinado punto habrá pasado el tiempo etc. Esto hará que su capacidad de comprender el paso tiempo se desarrolle y actúe de manera más ordenada y no sólo respondiendo a instintos.

Recordemos que desde bebés su comportamiento responde a instintos, cuando quiero comer, lloro y como, cuando dormir simplemente duermo, lo mismo con el control de esfínteres. Para ellos ajustarse a normas externas sociales y culturales es todo un aprendizaje, pasar de hacer lo que me apetece a hacer lo que hay que hacer es una evolución enorme hacia un ser maduro, autónomo e independiente.

Ofrecer una alternativa

Es importante recordar que los niños quieren explorar el mundo y necesitan espacio para poder hacerlo, pero al mismo tiempo tú no quieres encontrarte un desastre en cada esquina de tu casa así que lo ideal es encontrar una situación “win-win” en la que las dos partes salgamos ganando. Cuando quieren realizar algo que nosotros no consideramos adecuado buscar una alternativa que satisfaga a los dos.

Si tu pequeño está descubriendo la ley de la gravedad derramando leche sobre suelo, antes de reaccionar como si la casa estuviera en llamas, tomate un momento, evalúa la situación y piensa cómo puedes ofrecerle una alternativa, por ejemplo, agua en el fregadero, puede ser una buena alternativa para seguir explorando sin que a los padres nos de un infarto.
Otra buena opción sería la de ir fuera de casa a jugar con agua en la medida de lo posible. Si tenemos una terraza patio, o espacio seguro en este periodo de confinamiento será muy interesante sacarle todo el jugo posible. Planeemos “salidas” actividades al aire libre en que puedan tener pequeñas dosis de sensación de amplitud. Si no disponemos de un espacio abierto, las ventanas pueden ser una alternativa. Juguemos a contar coches, oír los pájaros, ver las estrellas en una noche clara etc.

No hay ningún Beneficio en utilizar duras palabras para reprimirlos que, puedan afectar su autoestima, en vez de eso es mucho más efectivo buscar alternativas.

Usar un ejemplo tangible

Los niños aprenden mucho mejor cuando usamos ejemplos físicos en lugar de palabras. Si tu hijo de tres años está desperdigando azúcar por toda la mesa primero, pregúntale qué necesita. Y entonces ofrécele una ejemplificación práctica de como conseguirlo de una manera más eficiente de la que está utilizando.

Por ejemplo; en el caso anterior que el niño esté jugando con azúcar en una mesa podría resultar una situación de este tipo;

“Qué divertido, pero aquí vamos a mancharlo todo. Toma coge un poco de harina y juega con ella en este barreño”. Y a continuación y de manera calmada, coger al pequeño en brazos y ponerlo frente al barreño para que continúe jugando con la harina.
Con esta respuesta estaré trabajando de manera paralela el lenguaje, y el concepto de creación de alternativas pacíficas a un hecho, en lugar de la respuesta de enfado o rabia ante un hecho. Le enseñaremos a que negocie, a que genere viéndolas, conductas más efectivas.

Si en casa no está permitido saltar en el sofá propongámosle una alternativa donde el sí que pueda saltar de manera Segura.

Si antes de dormir, hemos estado jugando a un juego, y el niño expresa, pasada su hora, pongamos por ejemplo las 8, querer seguir jugando, una situación podría darse de la siguiente manera:
– Mamá quiero seguir jugando.
– ¿Ha sido divertido verdad? (legitimización de su petición para conectar con el a nivel emocional). Ahora no puede ser porque son las 8, (límites claros), pero mañana podemos jugar otra vez, cuando sea de día (alternativa, no solo negación). Ahora, si quieres, podemos jugar a (…) mientras nos lavamos los dientes (ofrecimiento de una alternativa).

Auto reflexión

La crianza es un viaje en el que nunca dejamos de aprender. Para ello tenemos que observar, cono ojo crítico, los antiguos métodos y tácticas con las que nosotros mismos fuimos criados, evaluándolos y mejorándolos en la medida de lo posible.

¿Es realmente necesario que responda de esta manera?

¿Como estoy respondiendo afectará a mi hijo positiva o negativamente?

El objetivo de este cuestionamiento es; primero poner las situaciones en perspectiva y después tomar las mejores decisiones cuando estemos reaccionando impulsivamente influenciados por la forma en la que fuimos criados. Nuestros padres, como la mayoría, hicieron su labor, lo mejor que sabían, pero por suerte como dicta la famosa frase “somos enanos a hombros de gigantes”, aprovechemos los nuevos estudios científicos, los nuevos métodos, comprobados y contrastados, que nos ayudan aún más, a desarrollar niños que se conviertan en adultos sanos, seguros y autónomos.

Por eso es importante tomarnos un momento y preguntarnos a nosotros mismos estas cuestiones importantes y clarificar antes de dar una respuesta.

Enfrentémoslo, cuando estamos criando en piloto automático tratamos a nuestros hijos como nuestros padres nos trataron a nosotros. Usamos prácticas de crianza que ni siquiera nos hemos cuestionado.

Recapacitando y aplicando todos estos principios podríamos situarnos una posición más cómoda en la crianza, estresarnos menos y disfrutar más los pequeños momentos.