Necesito ponerle voz: Soy adulto y sufrí abuso sexual de niño

Muchas personas de adultas dudan de si han sufrido abuso sexual de niño o no, ya que no recuerdan que en ese o esos sucesos hubiera violencia de por medio o penetración.

Para ser víctima de un abuso sexual en la infancia no es necesario que hubiera ni violencia ni penetración.

¿En qué consiste el abuso sexual?

El abuso sexual puede ser físico si te obliga a tener relaciones sexuales, a que le toques o te toque a ti. Pero es importante saber que para que se de abuso sexual en la infancia no tiene porqué haber contacto físico. También es abuso sexual pedir a una niña o un niño que vea a un adulto masturbándose, que le muestre contenido sexual, pedirle que se desnude. Incluye cualquier acción que haga al menor presenciar o escuchar contenido sexual y/o hacerle proposiciones verbales explícitas al menor.

 

¿Y si no me obligaron?

No solamente se obliga mediante la fuerza física, hay diferentes formas de obligar. También eres obligada/o cuando otra persona te amenaza (con ponerse triste, con contar algo, con privarte de algún privilegio o necesidad), te chantajea, “hago esto porque eres muy especial para mí”, ofreciendo dinero, regalos, viajes o su propio cariño.

Este tipo de amenazas o chantajes emocionales se dan a menudo cuando el agresor es un familiar o alguien muy cercano. Por lo general se produce por adultos o por jóvenes de mayor edad que la víctima. La menor tiene algún tipo de relación con esta persona, pueden ser parientes, amigos de la familia, vecinos etc.  Confía en ella, le proporciona seguridad, ve cómo es querida por otros miembros de la familia… también puede ser alguien desconocido.

¿A quién le puede suceder algo así?

Por lo general, negamos aquello que nuestra mente no puede entender y lo situamos fuera de nosotros/as. Pensamos que estas cosas les pasa a “otros”. Cualquier persona puede ser víctima de un abuso sexual, no importa la raza, el género, la orientación sexual, la edad o la clase social a la que pertenezca. Aunque es mas frecuente, no es algo que solo les suceda a las mujeres sino que sufren abusos tanto niños como niñas.

Queremos creer que si tuviéramos cerca a una persona pederasta lo notaríamos, pero por desgracia es común que no sea así. También pasan desapercibidos y se puede dar en cualquier familia. Negar esta realidad solo favorece al abusador y por tanto a que estas situaciones se sigan dando. En cambio, abrir los ojos ante ella nos permitirá proteger y prevenir. Ya que lo cierto es que, como hemos dicho, cualquiera puede ser víctima de abuso sexual de niño, al tratarse de una lacra que se da en todo el mundo, en toda clase de familias y en cualquier ámbito.

¿Estas cosas que me han pasado son “para tanto”?

Es frecuente que una parte de nosotros quiera quitarle importancia e incluso negar aquellos sucesos vividos o que recordamos vagamente, incluso de hace años y que no podemos comprender ni aceptar, porque son dolorosos y traumáticos.

Es abuso si alguien:

  • Toca o acaricia tus pechos o partes íntimas sin tu consentimiento.
  • Te muestra sus genitales o te pide que le muestres los tuyos y/o tocarlos.
  • Te lame o te lleva a que tú lo hagas.
  • Frota sus genitales contigo sin tu consentimiento.
  • Te lleva a que lo beses y/o acaricies.
  • Te hace proposiciones verbales explícitas

Esto es abuso.

Independientemente si la persona que hace cualquiera de estas cosas es alguien que en otros momentos se comporta de forma encantadora. No importa que siempre hayas sentido y sientas que esa persona te quiere mucho, sin tener en cuenta quién sea ( tío/a, abuelo/a, padre, madre, primo/a, amigo íntimo de la familia) desconocido o familiar. Es abuso.

¿Cómo puedo a ayudar a alguien cercano que sufrió un abuso sexual de niño?

Lo principal es estar ahí para la persona que te necesita.

Es importante…

  • Hacerle saber que estás con él/ ella, que puede contar contigo.
  • Escuchar lo que quiera contarte sin presionar, lo que cuente está bien, aunque a ti te gustara que fuera más o menos, déjale llevar su ritmo.
  • Dejar claro que crees lo que te cuenta.
  • Transmitir que bajo ninguna circunstancia fue culpa suya.
  • Decir que lo está contando cuando puede y que así está bien, no había momento mejor ni peor, este es su momento de poder hacerlo.
  • Recordar que está siendo muy valiente al ponerle voz.
  • Proponer y ofrecerle apoyo para buscar ayuda profesional.

Es importante que evites…

  • Dudar de lo que te cuenta.
  • Juzgar el tiempo que ha permanecido sin contar lo que sucedió.
  • Decirle qué podría haber hecho para evitar lo que le pasó.
  • Contarlo a otras personas sin su consentimiento.
  • Quitarle importancia a lo que te cuenta.
  • Insinuarle que algo de culpa tendría.
  • No aconsejarle que busque ayuda profesional especializada.

Contar o callar

Muchas víctimas cuentan, siendo ya adultas, cómo de pequeñas en su entorno no se les creyó o les exigieron que guardaran silencio de lo sucedido. De este modo, el abusador puede continuar actuando y los sentimientos y el silencio de la víctima se potencian. Es una realidad que sucede a menudo, donde prima la idea de la unión e imagen familiar y donde se cree que señalar a un abusador entre la familia la rompería. Se trata de una falsa idealización, porque desde fuera es sencillo ver cómo eso no es unión familiar y no hay nada que justifique algo así. Es esencial proteger a la víctima y señalar al culpable, aunque desgraciadamente no siempre sucede de este modo.

Es frecuente también que no se detecte en la infancia, porque el menor no entienda lo que está sucediendo y no lo cuente. También puede suceder que lo cuente como sabe y no sea perceptible para los adultos que están a su alrededor. Muchos niños/as cuentan lo que les sucede mediante juegos o dibujos pero se encuentran con que los adultos no comprenden su mensaje. También sucede a menudo que la víctima vive la experiencia con culpabilidad, porque la persona que lleva a cabo los abusos le dice que no cuente nada, que será su secreto, que si lo cuenta pasarán cosas malas.

Es normal que el niño/a sienta una elevada confusión, angustia, sensación de soledad y calle lo sucedido durante mucho tiempo, cargando en silencio a sus espaldas algo tan grande.

Es común que de adultos/as haya recuerdos específicos de lo sucedido o que  por el contrario se encuentre aparentemente borrado consecuencia de un mecanismo de defensa, ya que olvidamos  parte de nuestra historia si esta es dañina e insostenible. Aunque no haya recuerdos concretos, el cuerpo conserva la dolencia de lo ocurrido y puede manifestarse mediante ansiedad, sensación de parálisis, problemas sexuales, insomnio y diversos síntomas.

La experiencia de abuso sexual es una vivencia que marca el resto de la vida de quién la sufre, tanto si dicha experiencia se encuentra presente consciente o inconscientemente.

Vivir en silencio

Lidiar con cualquier tipo de violencia sexual es complicado. A menudo lleva muchísimo tiempo desde que a la persona le sucedió en su infancia hasta que lo cuenta. Esto se debe a muchísimos factores diferentes:

  • No se les ocurre pensar que lo que les sucedió fue abuso.
  • No están seguras/os de si están exagerando lo que pasó.
  • No recuerdan en el momento haberlo vivido como algo traumático y eso les crea confusión.
  • Tras el abuso han seguido manteniendo relación con el abusador.
  • El abusador era o es alguien muy importante en su vida (su tío preferido, su abuelo…) o en la de su familia (amigo íntimo de su hermano mayor, pareja de su madre…).
  • Tienen miedo a que no se les crea.
  • Piensan que si hablan serán las/os responsables de una tragedia familiar, de crear una situación incómoda, de ocasionar problemas, de hacer sufrir a otr@s, de que se rompa la familia.
  • Dudan de hasta qué punto son responsables de lo sucedido, por no haberse negado, porque el abusador les haya dicho que pensaba que les gustaba, etc.
  • Se sienten culpables y avergonzadas.
  • Piensan que ha pasado tanto tiempo que ahora no merece la pena o no viene a cuento sacar el tema.
  • Creen que van a ser juzgadas/os.
  • No quieren hablar de ello.
  • No quieren rememorarlo.

Es importante dejar claro que no existe una manera correcta o adecuada de reaccionar ante algo así, ni durante el momento ni después. También es importante que la persona sepa que no tiene que continuar pasando por algo así sola/o.

¿Y ahora cómo le hago frente a lo que me sucedió?

Lo más indicado es la psicoterapia. Si alguien ha sufrido o cree que ha podido sufrir un abuso sexual es importante que se ponga en contacto con un/a profesional. Desde la terapia, se le acompañará y ayudará a romper ese silencio que ahoga y a desenterrar emociones, sentimientos y vivencias silenciados durante tanto tiempo.

Que en su día, los adultos que había cerca no pudieran o no supieran manejar la situación no significa que pasados los años la víctima deba seguir cargando con su silencio y su dolor sola.

También es importante tener en cuenta que es habitual que, quienes hayan padecido abusos sexuales en la infancia, lo vuelvan a experimentar durante la adultez, ya que tendemos a repetir patrones especialmente si ni si quiera somos consciente de su existencia. La terapia ayuda a tomar conciencia.

El trauma está siempre deseando poder salir y ser escuchado, y de este modo ir sanándose y colocando el suceso traumático en un lugar del presente que lo haga más ligero y llevadero.