Anorexia en Málaga

Trastorno de la Conducta Alimentaria

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria y la edad

Tradicionalmente, los trastornos de la conducta alimentaria han sido asociados a la adolescencia y a la adultez joven (entre los 12 y 25 años). Es cierto que en este rango de edad tienen mayor frecuencia, especialmente entre las mujeres. Sin embargo, la literatura científica más reciente muestra que algo está cambiando, y es que el número de mujeres adultas (digamos mayores de 40 años) que desarrollan estos trastornos, se ha incrementado hasta el triple con respecto hace una década.

Este hecho es alarmante ya que estas mujeres tienen más facilidad para ocultar los síntomas que una adolescente, detrás de la cual, siempre habrá una persona adulta supervisándola en el ámbito familiar o académico, por lo que la detección será más temprana. La anorexia y la bulimia no respetan ni géneros ni edades.

Prevalencia de los Trastornos de la Conducta Alimentaria 

Según los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-5, la prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) está alrededor del 3,5% en las mujeres mayores y entre el 1-2% en hombres mayores y la mayoría no están en tratamiento.

Dejemos de lado la idea de que los trastornos alimentarios son sólo cosa de adolescentes. Esto precisamente contribuye a que sea un “tabú” cuando es un hecho que también aparecen en etapas adultas (>35-40 años).

Recientes investigaciones han identificado algunos posibles factores de riesgo que pueden influir en el desarrollo y mantenimiento de tales desórdenes en esta generación, por ejemplo: algunos cambios en el organismo como la llegada de la menopausia y acontecimientos estresantes que surgen en la mitad de la vida (muerte de los progenitores, emancipación de los hijos, problemas conyugales, haber aumentado de peso, pérdida de empleo, dificultades en el rol materno, haber cumplido años dejando atrás “la juventud”, crisis existenciales…). 

Mayor tasa de TCA en mujeres

Lo común es que las mujeres de mediana edad presenten atracones y purgas. Sin embargo, también están presentes los problemas de anorexia propiamente dicha, especialmente en aquellas personas que tengan antecedentes o un historial de conductas alimentarias anómalas y preocupación excesiva por la imagen e insatisfacción corporal.

Parece ser que hay consenso en que los factores determinantes del inicio del problema es el miedo a envejecer y la obsesión por verse más joven y más delgada de lo que la edad y el metabolismo permiten.

La influencia de la sociedad en el Trastorno de la Conducta Alimentaria

De todos es conocida la presión social ejercida sobre las mujeres en cuanto a lo que a la imagen corporal se refiere, la delgadez está idealizada y asociada tanto a la belleza, al éxito y a la salud. El impacto de la retroalimentación social sobre el cuerpo no se limita solo a las muestras jóvenes, sino que los comentarios recibidos en la edad adulta también son muy influyentes, los estándares socioculturales de la imagen afectan a las diferentes generaciones de mujeres de maneras similares.

Según estudios recientes, casi la mitad de mujeres adultas hacen al menos una dieta al año, la mayoría por cuestiones estéticas y no por motivos de salud. Por tanto, “estar a régimen” se considera normal dentro de este grupo y la pérdida de peso cuenta con una evaluación positiva, asociándose rara vez a un trastorno. A partir de ciertas edades, el bajo peso se asociaba a otras causas.

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Factores que contribuyen al inicio y mantenimiento de los TCA en la adultez

Otros factores que contribuyen al inicio y mantenimiento de la anorexia y bulimia en las mujeres de mediana edad son:

  • El acumulo familiar de estas patologías, lo que sugiere cierta disposición genética.

  • Sobrevaloración de la delgadez, convirtiéndose el estar delgado en la base de la autovaloración en un periodo de frustración y crisis.

  • Baja autoestima, con fondo depresivo, hipersensibilidad al rechazo interpersonal.

  • Conflictos de individualización, en la medida que hay desadaptación y fracaso en metas de desarrollo personal, la enfermedad se convierte en su único sentido de vida a modo de dependencia comportamental y justificación de su situación vital.

  • Conflictos con la apariencia sexual del cuerpo que dan lugar a insatisfacción corporal, especialmente tras los embarazos.  Desde el análisis psicosocial se puede achacar, por una parte, al descuido de la estética tras el matrimonio y el nacimiento de los hijos, adoptando un rol materno desexualizado. Precisamente, el embarazo es un estrés para el cuerpo que motiva engordar (pudiéndose atribuir a un mayor sedentarismo que impone una vida ligada a la casa), durante y después del embarazo podrían empeorar los síntomas de los TCA. 

  • Alexitimia o incapacidad para expresar emociones: se desarrolla un aislamiento de las sensaciones corporales y de las emociones defensivas, la pérdida de conciencia emocional y corporal hace más efectiva la negación del hambre y de la situación personal.

  • Hábitos alimentarios y estilos de vida rígidos que facilitan la malnutrición

  • Coexistencia de alguna patología

  • Plurimedicación 🡪 aumenta el riesgo de malnutrición

  • Síndrome de nido vacío: es una sensación general de soledad que los padres pueden sentir cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar, aunque es más común en las madres y surge cuando el papel e influencia de los padres es menor.

  • Soledad y aislamiento por pérdida de seres queridos

  • Cambios fisiológicos y emocionales debido a las variaciones hormonales en la menopausia. La salida de la etapa reproductiva sería tan peligrosa como la entrada en la pubertad. 

  • Cambios asociados a la composición corporal, al envejecimiento, menor gasto energético, cambios gustativos, etc.

No hay que olvidar la comorbilidad entre trastornos alimentarios y ansiedad, trastornos del estado de ánimo, como la depresión, el consumo de sustancias y altos niveles de estrés, que pueden mermar sobre el apetito o la digestión de los alimentos. 

Cualquier trastorno alimentario afecta a la calidad de vida, el rendimiento laboral, el bienestar en el hogar y puede tener graves consecuencias. Los expertos afirman que la madurez aporta ventajas para lidiar con los problemas alimenticios ya que se tiene una mayor consciencia de los costes físicos y psicológicos asociados a los patrones de alimentación inadecuados, es por ello, que con frecuencia se logra superar el problema a una edad más avanzada.

Las mujeres mayores que sufren de anorexia pueden experimentar fuertes sentimientos de culpa, desesperación, vergüenza, desesperanza y miedo por ser juzgadas, pues llegan a pensar que por el simple hecho de ser adultas, “deberían” tener mayor juicio para que la comida no domine sus vidas y no dejarse vencer por la anorexia. Sin embargo, no es tan fácil, el problema comienza de manera muy sutil, no basta con decir “no quiero que esto me pase a mí”. En estos casos, los problemas que hay detrás son muy graves. 

Tratamiento del Trastorno de Conducta Alimentaria en Málaga 

Los trastornos de la conducta alimentaria no se dan en cualquier persona, existen una serie de características que predisponen a padecerlos y unas circunstancias ambientales que pueden hacer que se manifieste el trastorno o no. Podría ser que una mujer en su etapa adolescente fuera diagnosticada pero remitiera y más adelante, en la etapa adulta, reapareciera el problema a causa de un estresor. Así mismo, pudiera ser que no reuniera todos los criterios diagnósticos pero sí llevara unos hábitos alimentarios poco saludables, realizara conductas anómalas y el trastorno estuviera latente.

Aun así, los TCA en edad adulta, no gozan de gran investigación y visibilidad en la actualidad, se necesita mucha más investigación al respecto para realizar intervenciones apropiadas para la edad y para satisfacer las necesidades de esta población que se encuentra marginada. Este grupo de mujeres tienden a resistir el tratamiento porque se sienten incómodas al ingresar a un programa de tratamiento con adolescentes. Ya sea porque se avergonzadas por tener un problema “adolescente”, o porque debido a la hospitalización les sería imposible compaginar responsabilidades familiares y / o profesionales.

Cómo tratar la anorexia en adultos 

Para tratar la anorexia o cualquier otro trastorno de la conducta alimentaria es preciso realizar una intervención multidisciplinar (nutricionista, psicólogo, psiquiatra…). La malnutrición puede generar alteraciones a nivel cognitivo. Por ello, primero se debe regularizar el peso y la alimentación, así la probabilidad de que la persona abandone el tratamiento es muy reducida.

En la terapia psicológica, se empieza por hacer consciente a la persona de que tiene un trastorno, para más adelante abordar los principales miedos, inseguridades y cambios experimentados, centrándonos en los cambios relacionados con la edad y la apariencia, lograr la aceptación del cuerpo y  llevar a cabo el autocuidado. Es muy difícil aceptar este diagnóstico cuando ya se está atrapada en el laberinto. 

Trabajar el TCA en la terapia psicológica en Málaga

Se trabajan los problemas de autoestima y la distorsión de la imagen corporal, la adopción de hábitos saludables y corrección de hábitos compensatorios. Así como el reconocimiento y expresión de emociones, la identificación de factores/situaciones de riesgo, patrones de pensamiento y comportamiento desadaptativos, prevención de suicidios y de otras problemáticas (depresión, ansiedad, estrés…). Hay mucho más de lo que creemos detrás de la parte visible, es por ello que la terapia puede durar años. Para superarlo, no solo es importante mantener la motivación de la persona directamente implicada, sino también contar con la colaboración de su entorno más cercano.

De hecho, las investigaciones han demostrado que los efectos adversos de los desórdenes alimentarios sobre la calidad de vida perduran durante muchos años. Además de tener implicaciones para el funcionamiento mental y físico. Respecto al impacto físico, aunque sea pequeño, sigue siendo mayor para las mujeres mayores que para las más jóvenes; mientras que el impacto psicológico, depende en gran medida de superar los síntomas ansiosos/depresivos y de la percepción del apoyo percibido. 

Si crees que tienes un problema con la comida, desde Psicólogos Málaga PsicoAbreu podemos ayudarte. Contamos con profesionales especializados en trastornos de la conducta alimentaria, sea cual sea tu rango de edad. 

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